SAN PEDRO POCHUTLA, Oaxaca.- La queja de una usuaria del Hospital General de San Pedro Pochutla en contra de personal médico y administrativo por la irregular venta de un medicamento, ha destapado una cadena de corrupción y complicidades al interior del nosocomio, que podría derivar en la aplicación de sanciones administrativas y penales.
Aprovechando la urgencia de familiares de un recién nacido prematuro que fue referido del Hospital Básico Comunitario de Santa María Huatulco al General de Pochutla por requerir la aplicación de un medicamento y posterior traslado a un hospital de tercer nivel, empleados del hospital de Pochutla se involucraron en una intrincada maquinación para vender a la tía del menor, un costoso medicamento que debía ser abastecido por el Seguro Popular.
Se queja usuaria
Los hechos ocurridos el 23 de febrero del presente año, derivaron en la interposición de una queja “por venta de medicamento” de parte de Irene Enríquez Pérez, tía del recién nacido, en contra de dos médicos pediatras y la entonces secretaria del administrador, misma que fue iniciada el 9 de marzo por personal del Régimen Estatal de Protección Social en Salud del Estado de Oaxaca (REPSS), a través de su Dirección de Gestión de Servicios de Salud.
La afectada refiere que luego del nacimiento de su sobrino en el Hospital de Santa María Huatulco, la mañana del 23 de febrero, personal médico y del área de Trabajo Social le puso al tanto de la delicada situación del bebé por tratarse de un prematuro, y notificaron que se le debía suministrar un medicamento conocido como Factor Surfactante, pero que el hospital no contaba con él.
Luego de investigar sobre una farmacia -en la capital del estado- donde podría comprar el medicamento, se trasladó junto con su hermana y sobrino al hospital de Pochutla, donde continuaría la atención médica de ambos.
Consuman venta irregular
Irene cuenta que cuando informó al médico encargado en turno -que después sabría se trataba del Jefe de Pediatría Raúl Ríos Sánchez-, sobre su intención de comprar el Factor Surfactante, él inmediatamente le propuso ponerla en contacto con una persona de nombre Edgar León Márquez (supuesto proveedor), que le conseguiría el medicamento el mismo día y a quien le debía depositar el costo.
Al tener contacto vía telefónica con Edgar León, éste confirmó tener el medicamento y le proporcionó un número de cuenta, que no correspondía a ninguna empresa farmacéutica o expendio, sino a una particular de nombre Fabiola León Márquez, donde más tarde depositó la cantidad de 13 mil 245 pesos.
El mismo León Márquez le aseguró que el Surfactante le sería entregado unas horas más tarde por el propio administrador del hospital, Benjamín de Jesús Arango Pineda.
“Yo me sorprendí por lo rápido que la señorita de la administración me entregó el medicamento, ya que fue como dos horas después de que le hice la llamada”, recuerda Irene.
Se destapa cochinero
Para el día 24, antes de que su pequeño sobrino fuera trasladado al Hospital del Niño en Oaxaca, de manera incidental, una trabajadora social y el gestor del Seguro Popular fueron enterados por ella misma de lo sucedido, el último le sugirió solicitar el reembolso de lo que pagó por el medicamento, pues le aseguró que eso lo cubre el programa federal.
Días después, la afectada acudió a las oficinas del REPSS en la capital del estado, donde se inició el recurso de queja y notificó por escrito al entonces director del hospital de Pochutla, Felipe Guillermo Ríos Aguirre, para que colaborara en las investigaciones y para subsanar la evidente anomalía por el cobro del medicamento.
Luego de varias diligencias y oficios entre las partes, finalmente el director de Gestión de Servicios de Salud del Seguro Popular, Arturo Agustín Larrañaga Deveaux dio por concluida la queja y por medio del oficio número 1296 con fecha del 24 de junio de 2016, notificó sus conclusiones a la afectada, Irene Enríquez Pérez.
Confirman reembolso a quejosa
Además de confirmar que el Factor Surfactante, también llamado “Fosfolípidos de pulmón porcino” se encuentra en el cuadro básico de medicamentos del sector salud, el funcionario da la razón a la quejosa y le sugiere que realice los trámites correspondientes para el reembolso.
Advierte que la Subdirección de Gastos Catastróficos del Seguro Popular se pondría en contacto con el director del hospital, y éste a su vez se encargaría de localizarla para concretar la devolución del gasto.
A la fecha, según confirmó la afectada, directivos del hospital (entre los que identificó plenamente a Raúl Ríos como la persona que le instó a la compra del medicamento) le hicieron una promesa de pago para el próximo 20 de septiembre, “pero no sé si de veras me vayan a pagar”, señala la humilde mujer originaria de Santo Domingo de Morelos y habitante del Sector H3 en Huatulco, quien además cuenta que para pagar el medicamento de su sobrino, tuvo que pedir un préstamo urgente a muy altos intereses.
Red de venta clandestina
La revelación de la venta anómala de medicamentos en el hospital de Pochutla develó también una posible red al interior del mismo en la que estarían involucrados personal administrativo y médico, según confirmaron fuentes del lugar.
Resalta en el caso antes referido, el manejo descontrolado de medicamentos que deberían ser provistos por la farmacia del hospital y que son sigilosamente adquiridos a supuestos proveedores y luego entregados en tiempos menores a los que corresponderían a un proceso ordinario de compra, desde la oficina del administrador.
A partir de gráficas entregadas de forma anónima a esta reportera, se puede corroborar cómo el administrador guarda en su refrigerador personal, entre refrescos y otras viandas, dosis de Factor Surfactante, colocados de forma descuidada.
La queja de Irene también trajo consigo el involucramiento de personal que poco o nada tiene que ver con los “negocios” de un pequeño grupo que opera en el hospital, y la manipulación que harían de expedientes médicos para justificar sus maniobras.
Implican a sus propios compañeros
Así lo confirma el pediatra adscrito al turno vespertino Jorge Aguilar Reyes, quien sin saberlo fue implicado y acusado en la queja interpuesta por Irene Enríquez, como el principal responsable de la venta de Factor Surfactante.
El especialista explica en entrevista que a pesar de que su participación en el caso se redujo, primero a ser quien recibió, junto con otros colegas, al pequeño en el hospital comunitario de Santa María Huatulco -lugar en el que labora en el turno matutino-, y posteriormente, al ocupar su turno por la tarde en el nosocomio de Pochutla, a revisar al pequeño y supervisar la aplicación del Factor Surfactante, fue” utilizado” deliberadamente y culpado de la venta de medicamento.
“Cuando llegué el 23 de febrero a las tres de la tarde para cubrir mi turno en el hospital de Pochutla, en visita constaté que el niño requería el Factor Surfactante y posterior traslado; a esa hora la tía del pequeño ya contaba con el medicamento, lo que me sorprendió porque tarda entre 12 y 24 horas en llegar porque es enviado desde Oaxaca; sin embargo, fue aplicado por el residente Miguel Hernández, a quien supervisé”, explica.
La maquinación de Ríos
Aguilar Reyes no volvió a saber del caso hasta apenas hace unos días, cuando se enteró de la queja interpuesta en marzo y detectó una serie de anomalías en la forma que la información fue manejada por su colega, el pediatra Raúl Ríos.
A pesar de haber sido señalado (solo por nombre y como producto de una confusión, muy probablemente inducida) por la afectada como la persona que la orilló a comprar el medicamento con un particular, las características descritas a funcionarios del REPSS coinciden desde un inicio con las del doctor Raúl Ríos: “alto, robusto, piel blanca, canoso, calvo y usa lentes”.
A ello se le suma, apunta el doctor Aguilar, que aunque la queja inicialmente era para solicitar el reembolso por el pago del medicamento, Ríos cambió el tema hacia la falta de aplicación del mismo, y para ello fueron sustraídas las notas de enfermería de los turnos de la tarde y noche, donde se asentaba que el Factor Surfactante se había administrado fehacientemente al paciente.
Afortunadamente, sostuvo, ya se enviaron documentos al Seguro Popular con pruebas y firmas que sustentan que el medicamento sí fue aplicado.
Luego de lamentar que la difamación en su contra por usurpación de identidad podría afectar su trayectoria profesional, el galeno demandó que “si alguien vendió un insumo que es del hospital debe ser castigado, y se debe investigar y sancionar a quien maquinó y permitió que se me culpara de algo indebido”.
Funcionarios de la SSO y sindicato, omisos
A pesar de que el delegado sindical de la Sección 35, Raúl Sánchez Esquivel, ha tenido conocimiento de la situación y pudo haber intervenido a favor de Jorge Aguilar –como agremiado- para que se aclarara su responsabilidad, ha hecho caso omiso.
Lo mismo sucede con funcionarios de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), como Bernardo Herrera Juárez, Director de Atención Médica; Martín Mario Méndez Ruiz, Director de Asuntos Jurídicos; Hugo Espinoza Morales, Subdirector General de administración y Finanzas, y Fabiola Ruiz Méndez, Subdirectora de Garantía a Beneficiarios; quienes han sido informados puntualmente de las irregularidades ocurridas en el nosocomio y hasta ahora no han actuado para restablecer la situación.
En el caso del director del hospital de Pochutla, Cristo Montero Pineda, con apenas unas cuantas semanas de ocupar el cargo, solo ha dado seguimiento a las diligencias del reembolso y se ha mantenido neutral hasta ahora ante el comportamiento de los implicados.
Operan y solapan a cambio de privilegios
Fuentes consultadas al interior del hospital refieren que existe una especie de connivencia entre un pequeño grupo de funcionarios, quienes solapan y participan de presuntas anomalías realizadas desde la administración, a cambio de ciertos privilegios.
Entre ellos se identifica en primer lugar al administrador Benjamín de Jesús Arango Pineda; el director de Recursos Humanos, Israel Lalo García; médico y delegado sindical, Raúl Sánchez Esquivel; Jefe de Pediatría, Víctor Raúl Ríos Sánchez, y odontólogo Emilio Galo del Moral Peña.
San Pedro Pochutla
Quiere decir "lugar de Pochotes". Está ubicado en la Costa oaxaqueña; se encuentra a 230 kilómetros al sur de la capital oaxaqueña. Colinda al sur con el Océano Pacífico; al norte con Pluma Hidalgo; al noroeste con Candelaria Loxicha; y al este con Santa María Huatulco.
