Desde hace dos años la silla de ruedas, la andadera y el bastón ganaron espacio en la casa de Claudia Hernández. A sus nueve años a su hijo Alexis le diagnosticaron leucemia linfoblástica aguda y poco a poco fue perdiendo las energías hasta para jugar.
Después de una serie de estudios clínicos, Emily, hermana dos años mayor que Alexis, se convirtió en la candidata para donarle células madre. El trasplante se realizaría en el Instituto Nacional de Pediatría de la Ciudad de México, pero la falta de recursos en Claudia le impide construir el cuarto donde su hijo deberá recuperarse del trasplante.
La pequeña familia de la que Claudia está a cargo, vive en una casa rentada donde planea adecuar un cuarto con tablaroca para que Alexis este aislado, pero los recursos que tiene son limitados.
Desde septiembre de 2016 que se enteró que su segundo hijo tenía leucemia, dejó de dedicarse de lleno a pintar e impermeabilizar casas, actividad que puede realizar cuando la salud de Alexis está estable o no está hospitalizado.
El Seguro Popular cubre los gastos médicos, pero requiere financiar los pasajes de autobús, su estancia en la Ciudad de México durante cuatro o seis meses y la construcción del cuarto de Alexis, donde los médicos le dijeron que debe tener una cama, una mesa y un televisor.
Seguro Popular cubre gastos hospitalarios
De acuerdo con el Régimen Estatal de Protección Social en Salud (REPSS), en Oaxaca no existen unidades acreditadas para el trasplante de médula śea que requiere Alexis, sin embargo cubre las diferentes fases de atención tanto los estudios del donador y el receptor, así como la hospitalización post trasplante que en conjunto puede costar entre 800 mil y 900 mil pesos.
Su director, Juan Carlos Márquez Heine, explicó que un trasplante de médula ósea implica “matar completamente la producción de cédulas de defensa del paciente receptor”, para que su cuerpo pueda aceptar la médula ósea del donador, lo que genera “un grado de máxima inmunosupresión”, que requiere cubrir todo un protocolo para atención de todo paciente trasplantado.
A través del fondo de Gastos Catastróficos, el Seguro Popular “cubre todo el procedimiento médico” y el tratamiento médico en casa, y la mamá de Alexis recibirá toda la capacitación para el manejo de la enfermedad.
“La idea es que cuando el paciente se da de alta esté en las condiciones óptimas para que pueda llevar una vida lo más cercana a la normalidad y no lo podrán dar de alta si no está en condiciones de vivir en un medio ambiente casero”, detalló.
Eso lo sabe bien Claudia. El personal médico del Instituto Nacional de Pediatría le ha dicho que si los estudios de Emily salen bien, en enero próximo Alexis sería trasplantado, lo que requeriría que permanezca hospitalizado cuatro o hasta seis meses para su recuperación.
La preocupación se centra es que antes de viajar para su hospitalización, en casa de Claudia debe estar un cuarto exclusivo para Alexis, el cual que por su propia condición económica y el desgaste de la economía familiar que ha ocasionado la leucemia, no tiene los recursos para acondicionar.
