SAN BARTOLO Coyotepec, Oaxaca.-Una gran sonrisa que irradia alegría denota en el campesino Marcos Antonio Ramírez Villagómez, el inicio de una vida nueva.
Explica que los signos de permanente tristeza y dolor que en los últimos años aprisionaron su existencia y la de su familia se empezaron a esfumar cuando abrió los ojos y confirmó que el trasplante del riñón que le donó su hermano Reynaldo había sido un éxito.
"La verdad, la verdad estoy muy feliz", confía el ex bracero, nacido en una agreste montaña de la calcinada mixteca oaxaqueña.
Intenta decir algo más, pero un nudo se lo impide. Miró a la cara a su esposa, volvió sonreír y no consiguió que sus lágrimas asomaran.
Me queda muy claro lo que me dijeron los médicos: "Si te cuidas, si llevas buena dieta y duermes bien, vas a vivir 20, 25 o muchos años más".
"Suficiente para seguir disfrutando la compañía de mi esposa y mis cuatro hijos", expone el recién trasplantado, quien en menos de una semana se ha ganado a pulso el cariño de médicos y enfermeras del Hospital de Alta Especialidad de Oaxaca.
En todo momento ha estado acompañado de su esposa Porfiria Espinoza Reyes, de 33 años, mujer mixteca, bajita de estatura y de español pausado pero claro. "Dedicaré lo que resta de mi vida a mis cuatro hijos". Porfiria dice que sus hijos tienen edades de 13, nueve, seis y un año y siete meses.
Marco Antonio Ramírez Villegas reconoce que "nunca podré pagar a mi hermano Reynaldo por haberme regalado una parte de su vida". "Sí, porque el riñón que me donó es un regalo de vida". Reynaldo, de 35 años de edad, y es de hablar parco, se muestra sonriente en todo momento. Sugiere a su hermano que le eche muchas ganas en esta nueva etapa de su vida.
Mal oneroso
El trasplantólogo, Ángel Ojeda Alcalá, explica que a Ramírez Villagómez le fue diagnosticada insuficiencia renal crónica terminal de causa desconocida. No es diabético ni hipertenso.
El recién trasplantado vivió su infancia en las estériles tierras de la Mixteca oaxaqueña, la región con mayor expulsión de braceros hacia Estados Unidos.
Marcos Antonio nació hace 44 años en San Bartolo Salinas, una diminuta agencia municipal de Santiago Tamazola, del distrito de Silacayoapan.
Relata, "el santo patrón de mi pueblo, Bartolomé Apóstol, es muy milagroso. A él y a la Virgen María siempre entregué mis oraciones para que me ayudaran", expone el campesino que prefiere no recordar los grandes desembolsos que realizaba mensualmente para compra de los insumos para dializarse y de los medicamentos prescritos por los médicos.
Al principio gastaba hasta 27 mil pesos mensuales en su malestar. "El ahorro que logré trabajando por temporadas en los Estados Unidos de Norteamérica, se acabó, y mi necesidad me llevó pedir dinero prestado a mis amigos y familiares. No pude más y me quedé en la calle. Al tocar fondo no tuve dinero para seguir el tratamiento y muy pronto confirmé que sólo me quedaba un camino. Resignarme a morir muy pronto".
Insiste en su enfermedad "es tormentoso ser enfermo renal, y llegar a la etapa de diálisis. No se lo deseo ni al peor enemigo", sostiene el indígena mixteco, hoy de semblante diferente y bromista en todo momento.
Recuerda que los médicos le detectaron insuficiencia renal hace diez años, pero no le dio importancia en su etapa inicial. Aún así, estuvo dos temporadas en Estados Unidos trabajando en campos agrícolas.
Décimo primer trasplante de riñón
¿Cómo era su vida? "En mi pueblo no hay empleo y quienes tienen trabajo ganan cincuenta pesos por día. El mejor pagado gana 120 pesos. Los campesinos sembramos maíz para autoconsumo, pero la tierra es semidesértica y no produce lo necesario para comer. Todos mis ahorros que obtuve como bracero se <esfumaron> a partir de que fue necesario dializarme". Explica que ya llevaba tres años dializándose y que al quedarse sin dinero para mantener su tratamiento, estaba resignado a morir.
Reynaldo, su hermano, asegura sentirse muy satisfecho por haber donado su riñón izquierdo. "Los médicos me informaron que en un mes estaré totalmente recuperado y que no tendré problemas si cuido mi salud".
El cirujano trasplantólogo Javier Fabián Fabián, explica que con éste suman once los trasplantes de riñón realizados en el Hospital de Alta Especialidad de Estado de Oaxaca, desde su creación hace diez años. El procedimiento quirúrgico se realizó el pasado primero de junio, a partir de las 9:00 horas, y se prolongó por un tiempo de 240 minutos.
El también trasplantólogo Eduardo Pombo Nava, expone que este nuevo injerto se realizó con una técnica avanzada denominada nefrectomía laparoscópica mano asistida. No fue necesario transfundir al paciente. Esta técnica ofrece al donador una rápida recuperación sin complicaciones, porque no es necesario cortar músculos ni costillas. En el pasado se usaban otras técnicas que disparaban el gasto de hospitalización y el periodo de incapacitación era muy prolongada.
Durante la entrevista con el paciente, el trasplantólogo Ángel Ojeda Alcala, señala que los enfermos renales se enfrentan a dos grandes problemas: A la falta de donadores y de dinero. La enfermedad renal es una de las patologías mas onerosas en el mundo. Un trasplante de riñón en un hospital privado representa un costo superior al medio millón de pesos.
Piden riñón 45 enfermos
A la institución acuden 45 pacientes para hemodialisis, la mayoría candidatos a un trasplante de riñón. Algunos pueden prolongar su existencia si consiguen un donador, pero otros se encuentran en muy malas condiciones y resulta tardío someterse a ese procedimiento quirúrgico. A nivel nacional existen 12 mil enfermos renales, candidatos a trasplante de riñón.
El exitoso injerto de riñón izquierdo en el indígena Marcos Antonio Ramirez Villagómez, se debe a un trabajo multidisciplinario, que incluyó a los trasplantólogos Javier Fabián Fabián, Eduardo Pombo Nava y Ángel Ojeda Alcalá.
El equipo incluyó igualmente al urólogo Víctor Flores Carrillo, y a los anestesiólogos Alejandro Mayoral Silva y Ernesto Reyes Merino. Fue fundamental la colaboración de Juan David Garcia Sánchez, coordinación en la donación hospitalaria, y Gladis Sarabia Sánchez, encargada del área de quirófanos, además de la participación de diez enfermeras.
Ficha médica
Paciente: Marcos Antonio Ramirez Villagómez.
Institución: Hospital de Especialidad
Número de trasplante:11
Candidatos a trasplante de riñón: 45
Costo de un trasplante de riñón en hospital privado: Medio millón de pesos.
GASTOS QUE QUEDARON EL PASADO
Compra mensual de bolsas de diálisis: 7,500 pesos
Compra semanal de Eritropoyetina: 6,000 pesos.
