Entre lágrimas y sollozos, madres de familia, quienes han tenido que sacrificar sus trabajos, parejas e hijos, a las autoridades para que se surta de medicamentos el Hospital de la Niñez.
Delfina Velasco, Anahí Aguilar y María Zuñiga Bautista, coincidieron que no solo medicamentos hacen falta en el nosocomio especializado en la niñez, si no también equipos médicos para quimioterapias, guantes y batas, entre otros insumos.
“Algunos niños han tenido que abandonar sus tratamientos pues los medicamentos están arriba de los 500 o mil pesos”, dijo Anahí.
Madres han tenido que abandonar a sus hijos, esposos y familia, para permanecer a lado de pequeños diagnosticados con leucemia.
Sin fiestas
Los pequeños titanes ante una dolorosa lucha. El Hospital de la Niñez requiere una profunda inyección de recursos para atender a los más pobres.
Anahí Aguilar originaria de La Soledad, San Juan Colorado, Jamiltepec; población ubicada a 14 horas de la ciudad, desde el pasado 3 de diciembre se encuentra en el Hospital de la Niñez debido a que su pequeño, Mario Daniel, de 5 años fue internado y recibe quimioterapias.
Sus cuatro hijos y esposo se encuentran en la comunidad, ahi han pasado los días festivos sin su madre y hermano. “Los reproches de mis hijos desde que su hermano enfermó han sido constantes, pero les digo que estoy acá para que se cure Mario y entonces logran comprender un poco la situación”.
El pasado 7 de febrero Mario fue diagnosticado con leucemia linfoblástica aguda, estivo ausente de los festivales del día de las madres y no celebrará el año nuevo.
Su entereza y fortaleza están con Mario, ese pequeñito que apesar de todo continúa sonriendole a la vida.
“Estoy conciente, si Dios dice que se lo lleva lo aceptaré, apenas estamos empezando este camino, pero tengo fe”, asegura la madre mientras las lágrimas recorren sus mejillas.
No hay dinero
Delfina viaja cada fin de semana desde Santiago Yaitepec, Juquila; su hijo de 8 años también padece delLeucemia; gasta más de 800 pesos para el transporte.
Es madre soltera y sus dos hijos se quedan con sus familiares, quienes la han apoyado en su pesar, pues por la enfermedad de su pequeño tuvo que abandonar su trabajo.
El estado de ánimo de su pequeño cambia cuando recibe aquel tratamiento invasivo pero necesario para su recuperación, “se enoja mucho, cambia mucho su estado de ánimo cuando recibe la quimioterapia, es doloroso verlo así y no poder ayudarlo; acá he aprendido a tener mucha paciencia”, dijo.
Desintegración
Las madres han tenido que afrontar la desintegración familiar, pues mientras ellas permanecen a lado de sus hijos con leucemia, han tenido que abandonar al resto de los miembros de la familia.
Se hospedan en la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer (AMANC), ahí colaboran con otras madres para hacer la limpieza y elaborar los alimentos.
Pero la mayor preocupación son los medicamentos que necesitan sus pequeños para continuar el tratamiento y el cual el hospital les niega asegurando que no los hay.
Ante la emergencia, muchas gastan lo poco que guardan para alimentos o transporte y lo invierten en las medicinas, pero aseguran que no siempre van a poder solventar esos gastos.
Con la llegada del año nuevo, algunas retornan a sus comunidades, otras se quedarán en el hospital de la Niñez esperando un milagro.
