La difusión pandémica de un virus ha puesto a repensar muchos sus comportamientos y en especial, el sentido y cuidado de la vida propia y de los demás, pero también ha hecho salir a la luz a muchos héroes, como lo son los niños, afirmó el obispo de la Prelatura Mixe de María Auxiliadora, Salvador Murguía Villalobos.
“Dios quiera que también, esto mismo, produzca en todos nosotros un contagio pandémico de caridad y de esperanza”, asentó.
En un mensaje, el religioso expuso que el papa Francisco ha expresado su admiración y gratitud hacia los profesionales de la salud, porque dice “ellos están enseñando cómo comprometerse” y sobre todo, “ellos son los santos de al lado”.
El papa –anotó–, “estoy agradecido por su testimonio. Doctores, enfermeras, voluntarios que tienen que dormir en camillas porque no hay más camas en los hospitales y no pueden irse a su casa. Muchos de ellos no son creyentes, muchos son agnósticos o llevan una vida de fe a su manera, pero en su testimonio se ve esta capacidad de darlo todo por los demás”.
Momentos en familia
Sin embargo, subrayó que existen muchos otros héroes durante esta emergencia sanitaria por la pandemia del coronavirus.
“Cuando apenas iniciaba esta historia de ‘Quédate en casa’, me tocó ir a (la ciudad de) Oaxaca por una emergencia y esperando en el carro a un sacerdote de mi comunidad, contemplé en una calle totalmente vacía de gente, sólo a un joven padre de familia, recargado en una ventana, contemplando la punta de los árboles repasándolos con la mirada de arriba abajo y viendo los pájaros. Y su pequeñita, gritándole ‘mira papá’ y haciendo como un avión que sube y baja y va de un lado al otro. El papá ni la volteó a ver en los diez minutos que estuvimos estacionados. Mi mirada se clavó en los rostros de satisfacción de padre e hija, por el momento intenso de felicidad”, asentó.
De esta manera, destacó que esos héroes, esos pequeños héroes, son los niños, porque dejaron de ir a la escuela, al parque y hasta ver a padres y abuelos.
“Estos pequeños héroes, que no hemos caído en la cuenta, son los niños. Una sobrina mía habla con sus hijos por medio del Facebook, sabiendo que lo que les dice, es el mismo sentir de muchos padres de familia jóvenes y de muchos abuelitos. Y si, vaya que extrañan a los abuelos, las salidas al parque y las clases presenciales”, anotó.
Resaltó que esta situación no ha sido fácil para los niños, pues aunque aceptan todo, se han visto obligados a renunciar a tanto.
“Se les priva de ir a la escuela, ya no pueden jugar con sus amigos, las visitas a los abuelos ahora están prohibidas, las salidas al parque han terminado, las fiestas de cumpleaños. Aceptan y comprender como personas grandes, no más más actividades y terminan apoyando el estado de ánimo y las preocupaciones de los adultos”, señaló.
Por eso, el obispo agradeció a todos los niños, por ser el mayor tesoro y sobre todo, porque enseñan todos los días a privilegiar las cosas más importantes.
“Y todo esto sin quejarse, porque saben que allá afuera, hay una enfermedad”, terminó.
