En medio de protestas y señalamientos por su falta de gestión para garantizar el abasto de medicamentos, Efrén Emanuel Jarquín González dejará la dirección del Hospital de la Niñez Oaxaqueña doctor Guillermo Zárate Mijangos a partir del próximo 15 de marzo.
El titular de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), Donato Casas Escamilla, confirmó que el especialista en cirugía cardiotorácica pediátrica que llegó a la dirección justo hace un año, presentó su renuncia, pero no se refirió a la inconformidad de trabajadores que cerraron el área de gobierno desde la semana pasada.
La delegada sindical que pertenece a la Sección 35 del Sindicato Nacional de Trabajadores de Salud (SNTSA), Érika Griselda Méndez Pérez, explicó en entrevista que la protesta inició desde el 26 de febrero porque el abasto de medicamentos e insumos no alcanza el 40 por ciento.
Solamente en el caso de medicamentos oncológicos el nivel de abasto ronda en el 60 por ciento, pero hay alrededor de ocho claves como la Daunorubicina que no está disponible, lo que afecta en los tratamientos que deben garantizarse a aproximadamente 350 infantes que enfrentan algún tipo de cáncer.
Recordó que el pasado 20 de febrero los trabajadores sindicalizados realizaron una primera asamblea por la escasez de insumos y medicamentos y posterior a ésta el director Efrén grabó un video en el que afirmaba que el abasto era del 90 por ciento.
"No hay lo básico, paracetamol intravenoso, adrenalina para atender paros cardiorespiratorios; no tenemos jeringas", expuso.
Ayer, la delegación sindical y el titular de los Servicios de Salud de Oaxaca acordaron quién será la persona del cuerpo directivo que se encargará temporalmente de la dirección, pero los trabajadores advirtieron que no levantarán su protesta hasta que haya una presentación oficial deltitular del nosocomio.
Para finalizar, algunos trabajadores expresaron que entre las inconformidades con el director Efrén estaban que en el proceso para la adhesión de este hospital al Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) elaboró una plantilla laboral que no incluía a personal sindicalizado, lo que fue interpretado como "gestiones bajo el agua".
