La aplicación de pruebas rápidas para la detección de VIH-SIDA en Oaxaca se desplomó por la contingencia de COVID-19, pero la detección mantiene una tendencia similar a la de 2019. En este año se han diagnosticado 289 nuevos casos, sólo 11 menos que en el año anterior.
Si durante 2019 el Centro Ambulatorio para la Prevención y Atención del Sida e Infecciones de Transmisión Sexual (CAPASITS) logró aplicar 3 mil 109 pruebas rápidas, en este 2020 apenas lleva 93.
De esas 93 pruebas el 27 por ciento, es decir 26, salieron positivas. De las 7 mil 260 pruebas rápidas que entre el CAPASITS y las unidades móviles aplicaron en 2019, únicamente el 3.5 por ciento (261 en números) fueron positivas. Con menos pruebas, el índice de positividad ha sido mayor.
“Disminuye la aplicación de pruebas rápidas por la pandemia, pero se detectan casi la misma cantidad de casos por la gente que viene referida de un centro de salud, otra unidad hospitalaria o con los resultados de un laboratorio privado, y que ya está iniciando tratamiento”, explica la coordinadora del CAPASITS que depende del Consejo Estatal para la Prevención del Sida (Coesida), Rocío Arias Cruz.
De los 289 nuevos casos, la mayor parte son de VIH, incluyendo cuatro embarazadas que iniciaron de inmediato con su tratamiento. Al menos en dos de ellas el bebé ya nació, pero se le dará seguimiento durante un año y medio para corroborar que no existan anticuerpos de esta enfermedad.
Aunque en abril la afluencia de nuevos pacientes disminuyó a 25, cuando regularmente son entre 40 y 50 los que se presentan cada mes, para mayo la cifra aumentó a 39, en junio a 43 y en lo que va de julio 36, lo que equivale a 143 durante la contingencia, el 49 por ciento del total de nuevos casos de VIH en este año.
Casi a la par del inicio de la contingencia por la COVID-19, Pedro “N” tuvo que aprender a vivir con el Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH), aunque lo ha mantenido en secreto en su familia.
El joven de 24 años que es originario del Istmo de Tehuantepec, pero que radica en la ciudad de Oaxaca, sólo acudió a hacerse una prueba cuando la diarrea constante hizo que el médico que lo revisó la indicara dentro de sus laboratoriales.
Seis meses antes, una expareja ocasional le había dicho a Pedro que ella dio positivo a VIH, pero “como no manifestaba síntomas y me sentía sano”, se negó a enfrentarse a una realidad.
“Mientras no se sienten mal, quieren creer que no es cierto”, explica la psicóloga del CAPASITS, Tania Escobar Ruíz, quien casi todos los días atiende a pacientes de primera vez.
Y agrega: “la gente, a pesar de la contingencia llega a hacerse la prueba porque sabe que estamos trabajando. Lo que si llega es más gente con un diagnóstico anterior o porque se ha sentido mal y teme que al tener la defensas bajas y contagiarse de COVID-19, su salud se complique”.
