Oaxaca.- Seguramente en algún día te enfrentas a un buen banquete y quedas completamente satisfecho, sin embargo, después de unas horas, lo que parecía delicia, se convierte en un calvario por no tener una buena digestión; seguro te ha pasado.
Este malestar aparece como consecuencia de hábitos erróneos, ya que aunque en realidad la digestión es un proceso lento, que requiere su tiempo, y que a veces, tiende incluso a alargarse más, en nuestra vida moderna muchas cosas se caracterizan por la inmediatez y por las prisas del momento, lo que hace que estos procesos se compliquen algunas veces más de los que nos gustaría.
Los síntomas de una mala digestión, pueden aparecer al poco rato de haber terminado de comer, y se caracterizan por una dificultad para digerir, pesadez de estómago, gases, acidez o ardor de estómago, entre otras, que la hacen más complicada y compleja.
También, la mala digestión se da por cierto grado de estrés, ansiedad y nerviosismo que influyen en la digestión. Para evitar todo ese malestar, lo ideal es hacer algún tipo de ejercicio, una simple caminata, llevar una alimentación sana y equilibrada, así como evitar la distracción y consumo de bebidas mientras se degustan los alimentos.
Mastica
Muchas veces olvidamos que la digestión empieza en la boca. Tendemos a dejar todo el trabajo al estómago, pero resulta que el estómago no puede cumplir muchas actividades que se realizan en la boca.
La saliva es ligeramente alcalina y ayuda a disolver algunos alimentos en formas que los jugos gástricos, que son ácidos, no pueden hacerlo. Además, al masticar adecuadamente, damos información al páncreas y la vesícula biliar sobre los alimentos que se aproximan, para que liberen los químicos adecuados.
Sin líquidos
Los líquidos obstaculizan la salivación de los alimentos. Puedes consumir líquidos antes de comer para estimular la salivación, o después, para ayudar a la digestión. Durante la comida, no los uses. Si lo que comes es muy seco y te parecen necesarios, es probable que debas dejar de comerlo.
Diles que no
Para lograr una buena digestión, tienes que decirle no a ciertos alimentos. Por ejemplo, evita consumir en exceso alimentos grasos como fritos, guisos, estofados, salsas y cualquier cosa que tenga gran contenido de aceites.
Controla el consumo de bebidas con gas como por ejemplo las gaseosas, cervezas, bebidas energéticas, entre otros. Evita el consumo de alcohol, cigarrillo y café, este tipo de cosas aumentan la acidez del estómago e irritan las paredes del estómago.
Evita comer pan recién horneado porque cae muy mal para la digestión, por ello, come cada vez que tengas apetito y hazlo en pequeñas cantidades, de esta forma tu cuerpo generara los jugos digestivos necesarios para digerir los alimentos sin problemas.
Concéntrate
Otro de los grandes motivos que contribuyen a la mala digestión es la posición de tu cuerpo al comer, es decir, evita comer acostado o mal sentado. De igual forma, no comas en frente del televisor u otros distractores, ya que cuando lo haces, muchas veces ni te das cuenta de lo que te has comido, y por lo general al hacer esto, se presenta más ansiedad por la comida.
+De
Tener una buena digestión ayuda a nuestro organismo a absorber y aprovechar todos los nutrientes de los alimentos que consumimos, debido a que así se segregan las cantidades necesarias de enzimas y jugos digestivos en el tiempo apropiado. Cuando tenemos una mala digestión podemos llegar a sufrir algunas molestias como por ejemplo estreñimiento, alergias, problemas en el hígado, falta de absorción de nutrientes, entre otros.
¿Sabías que?
Para una buena digestión, se debe comer en un entorno sin distracciones y masticar adecuadamente los alimentos para evitar la ingesta de aire que puede complicar la posterior digestión.
