La presidenta Nacional de la Asociación Mexicana de Arquitectas y Urbanistas, Laura Olivia Aranda Cortés, es alarmista cuando advierte del permanente uso de vehículos motorizados para el transporte en las ciudades:
“Si no empezamos a bajar del auto habrá muerte y destrucción porque se sigue contaminando” por llegar diez minutos más “rápido”.
Esa rapidez en los traslados implica “el deterioro de la calidad de vida”, nos garantiza “una vida sedentaria”, pero principalmente nos hace “respirar polución”.
A propósito del reciente anuncio de las autoridades estatales de construir nuevos ejes viales en la ciudad, criticó que se sigan privilegiando estas acciones cuando lo que se requiere es un reordenamiento del uso del transporte urbano y replantear el uso de los espacios para que las personas tengan todo cerca.
Repensar las ciudades
Criticó que las autoridades sigan considerando construir vías rápidas o distribuidores viales sin revisar caso por caso, además de que la mayoría de las veces implica sacrificar árboles.
En vez de esas medidas desgastadas se debería repensar en ciudades donde las mujeres dejen de moverse poligonalmente porque “cuidan a medio mundo”; impulsar una cultura de igualdad donde los hombres dejen de transportarse de manera lineal -del trabajo a la casa y viceversa- porque no asumen responsabilidades familiares.
“Todos esos trayectos de ir a dejar a las hijas o hijos a la escuela, al trabajo, al mercado y además a la tintorería a las mujeres nos expone más a la movilidad y a la violencia en el transporte público”, porque cuando en una familia no hay para dos autos, “quien se lleva el coche es el hombre”.
“Las ciudades han privilegiado al auto cuando se necesitan que sean más humanas y privilegien el cuerpo de las personas, no sus cosas”, reflexionó en una entrevista durante su participación en el primer Congreso Nacional de Mujeres Líderes Arquitectas e Ingenieras.
Bajarse del auto
Los problemas viales y de contaminación ambiental deberían obligar a las personas, sobre todo los hombres, a "bajarse de los vehículos motorizados" y utilizar la bicicleta.
Esa es la alternativa de solución más viable que ve la presidenta Nacional de la Asociación Mexicana de Arquitectas y Urbanistas, quien considera que es más caro construir o modificar vialidades que hacerlas amigables para el uso de la bicicleta.
“Aún es fuerte la tendencia que los autos o transportes motorizados son las soluciones cuando son parte del problema”, analizó la arquitecta y politóloga egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Si a pesar de reordenar el transporte urbano, crear ciclovías e impulsar una nueva cultura vial se necesitan nuevas y grandes vialidades, entonces las autoridades deben vigilar que “por principio se hagan técnicamente bien y bellas”.
Es decir, “ajardinas, con camellones y pases seguros para los peatones porque hay seres humanos viviendo alrededor que se relacionan y transporte público eficiente y funcional para todas las personas”.
Si bien la Ciudad de México cuenta con un servicio público de bicicletas que implica un pago anual de 400 pesos, a diferencia de otros países éste es limitado, pero funcional.
Aún así opinó que más ciudades deben optar por medios de transporte no motorizados que permiten a las personas “hacer ejercicio, no contaminar e ir más rápido”, salvo quienes viajan con niños o niñas, o transportan cosas.
“Hay que impulsar el uso de la bicicleta. La infraestructura para las ciclovías son menos costosas que cualquier vialidad, pero donde se debe invertir es en una nueva cultura vial”, insistió la también integrante de la Federación de Mujeres Unviersitarias.
