De cada 10 personas fallecidas a quienes se les tomó una muestra de SARS-Cov-2 en Oaxaca, en ocho el resultado es positivo, pero en algunos casos el resultado demora casi un mes.
“Los casos sí están en el sistema, el problema es la actualización”, reconoció el jefe de la Unidad de Epidemiología de los Servicios de Salud de Oaxaca, Miguel Alberto Vázquez Rodríguez.
Además de evidenciar un retraso en la actualización de datos, la demora en las notificaciones generan esos aparentes “picos tan tremendos” o la ilusión de que hay una tendencia hacia el aplanamiento de la curva epidémica en la última semana, “pero no se puede saber, si los casos pendientes nos aparecen otra vez hasta estos días nos modifica la tendencia”.
Y agregó: “Es complejo, en cada hospital hay personal de epidemiología o medicina preventiva que se encarga de los datos. Si el paciente se recuperó o fallece son datos que se deben cargar todos los días en una base. El problema se presenta al momento de conjuntar las bases de datos a nivel nacional”.
Pruebas en proceso
Al corte del lunes por la noche existían 643 pruebas en proceso, incluyendo 24 defunciones, de las cuales sólo 17 corresponden a junio y las otras siete a mayo, incluyendo la de un hombre de 57 años residente en Santa Cruz Xoxocotlan que falleció desde hace cuatro semanas.
De las 24 defunciones sin confirmar el resultado de la prueba de SARS-CoV-2, cuatro corresponden a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), tres al ISSSTE y 17 a personas que fueron atendidas en una unidad del IMSS.
En total, en Oaxaca se han reportado 456 fallecimientos de personas a quienes se les aplicó la prueba para identificar si se infectaron del nuevo coronavirus y 365 de éstas dieron positivo, mientras que 91 fueron negativas, incluyendo una que dio positivo a influenza.
En ese sentido, el índice de positividad en las defunciones con prueba a SARS-CoV-2 sería del 80 por ciento y siguiendo esa tendencia, al menos 19 podrían incluirse en los reportes próximos, aunque no necesariamente en el del día de ayer.
“Son casos de los que ya se tienen conocimiento, pero la actualización se tiene que hacer en los hospitales y el problema del retraso se debe a que no se reportan en tiempo y forma o no aparecen al momento de conjuntar las bases de datos”, explicó.
Admitió que el retraso en la aparición de los casos confirmados y defunciones en el sistema podría afectar en la generación de una proyección más acertada de la enfermedad, sobre todo si se trata de casos actuales:
“Si se reportan con atraso dos o tres semanas atrás no hay mucha modificación de la curva epidémica, pero si los casos son de la última semana, otra vez nos cambiaría la perspectiva de la curva”, reconoció.
