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¿Por qué los hombres son así?: la sexualidad infantil

Foto(s): Cortesía
Redacción

Las teorías que el creador del psicoanálisis extrajo a partir de la observación y con las cuales brindó explicación a los padecimientos de los enfermos nerviosos, provocaron un sinnúmero de malentendidos. Algunos estudiosos las tomaron de manera literal; una de las que al parecer este destino se ensañó, es la que alude a la amenaza de castración.


La angustia de castración


No desarrollaré dicha teoría, solo me remitiré a lo siguiente. Freud, en su intento de explicar de manera clara las leyes a las que obedece el psiquismo, se sirvió de casos específicos. Cuando abordó en distintas ocasiones uno de los fundamentos que constituye la sexualidad del hombre, la angustia de castración, desglosó cada elemento que interviene en ella. De los cuales sobresalen la amenaza y la renuencia a aceptar la diferencia sexual; ejemplo de esto último es el caso del pequeño Hans, acerca de que no todos tienen un “hace-pipí” como el suyo. Por la ejemplificación que Freud hace en los casos paradigmáticos, donde lo antes mencionado alcanzó expresiones como fobias, obsesiones o perversiones, es que muchos lectores han estigmatizado la amenaza. Por un lado, al pensarla como algo negativo; por otro, al deducir que debió existir en la “realidad”.


El olvido, la condena a repetir


El adulto, por regla general, tiene sepultado en la memoria pensamientos y acontecimientos que definieron la disposición que adoptó hacia el mundo y al placer, pues el mecanismo de la represión ha cumplido con su cometido: que el yo no se perturbe. Es en los juegos e interrogantes de los niños donde recogemos evidencia en la vida cotidiana del proceso de pensamiento que en los individuos se gesta, con el descubrimiento de la diferencia sexual en la temprana edad. Las teorías sexuales infantiles como Freud las nombró, nos dejan ver cómo en el niño se prepara el terreno para que la amenaza de castración se haga presente ya sea de manera real o fantasmática; es decir, cuando por medio de la fantasía la amenaza alcanza representación en lo psíquico. Como mencioné en la nota anterior, las ocasiones en las que el pequeño experimenta pérdida, fortalecen a la amenaza.


Mientras que la representación psíquica del placer de órgano mantiene estrecha relación desde lo fisiológico, todo lo que se organiza después de que se constituye la amenaza de castración, le pertenece al alma. Sin embargo, las fuerzas que ambas despiertan en el hombre mantienen una tensión permanente, de lo cual se decanta lo que conocemos como su conducta y estados afectivos.


Continuará el miércoles…

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