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Población con SIDA, doble riesgo ante COVID-19

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

En tiempos de pandemia de COVID-19, las mujeres embarazadas, menores de 18 años o personas adultas con un diagnóstico positivo de VIH-SIDA que enfrentan un doble riesgo a complicaciones de salud, como se demostró el miércoles con el fallecimiento de una niña de cuatro años originaria de San Pedro Pochutla.


Ante el deterioro progresivo del sistema inmunitario que ocasiona el VIH-Sida, la directora del Consejo Estatal para la Atención y Prevención del VIH-Sida (COESIDA), Gabriela Velásquez Rosas, llamó a las familias en donde existe uno o más integrantes con este tipo de diagnóstico a no abandonar el tratamiento antirretroviral.


Si bien en la entidad suman 10 mil 286 personas a quienes de 1985 al 14 de abril se les detectó esta enfermedad que aún está rodeada de estigmas y discriminación, detalló que son cuatro mujeres embarazadas y 109 menores con VIH/Sida quienes tienen mayor riesgo.


En total han sido 247 menores de 18 años con SIDA y 96 con VIH, es decir que no desarrollan síntomas, pero tan sólo en este año se ha detectado un caso en una niña menor de un año, así como dos más en el grupo de 3 a 4 años de edad, otro en un niño de cinco a seis años y once casos en adolescentes de 15 a 19 años.


En los niños y niñas la transmisión fue vertical, es decir de su mamá que en la mayoría de los casos desconocía que era portadora, por lo que también llamó a las mujeres embarazadas a realizarse la prueba porque de contagiarse de COVID-19 e ignorar que tienen VIH o SIDA las consecuencias son fatales.


Abandonan tratamiento


Explicó que de los 109 menores a cargo de COESIDA que reciben tratamiento antirretroviral, alrededor de diez por ciento deja de ir a consulta “porque están en la adolescencia” y se niegan a hacerlo, lo que implica que reciban terapia psicológica para lograr que lo retomen.


Además de estos casos, el otro problema recurrente es que la familia “no quiere traerlos a consulta, lo que puede influir en su estado de salud” y vulnera una serie de derechos del o la menor.


Ese es el caso de la niña de cuatro años originaria de San Pedro Pochutla que murió el miércoles en el Hospital de la Niñez Oaxaqueña, por lo que insistió en el llamado a no abandonar el tratamiento.


“Este caso es el primero a nivel nacional, una niña con dos enfermedades graves, pero hay un factor familiar muy importante, dejaron sola a la nenita. Sin tratamiento a lo mejor hubiera vivido otros tres años, por el linfoma de Burkitt que es un cáncer agresivo, si a ella la hubieran traído mes con mes a su tratamiento de VIH y luego al oncológico, tendría una sobrevida de cinco o seis años”, estimó.

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