A pesar de que el pasado jueves el gobernador del estado, Alejandro Murat Hinojosa informó del retroceso a color naranja en el semáforo epidemiológico para el entidad, en la capital y la zona conurbada es normal, salvo porque toda la gente usa cubrebocas, ‘romper’ las medidas sanitarias.
Personas reunidas en grupos paseando por el andador turístico, gente haciendo fila en el banco sin respetar la distancia de 1.5 metros o sin cubrebocas en algún restaurante, son escenas que dan fe de la falta conciencia, como han dicho en redes varios usuarios, que impera en la sociedad oaxaqueña.
“Síganle, cuando haya más muertos se van a arrepentir”, “Eso solo en Oaxaca” o “Los oaxaqueños no entendemos hasta que no nos pasa”, fueron algunos de los comentarios que usuarios de Facebook realizaron en las distintas publicaciones alusivas al mensaje del gobernador sobre el cambio de color en la escala de la pandemia.
Y es que desde el pasado mes de septiembre la actividad como se conocía hasta antes de que la pandemia alcanzara a la entidad en marzo, volvió a la normalidad.
Como si fuera semáforo verde
La gente volvió a salir de casa, a congregarse en lugares en los que estaba prohibido e incluso muchas actividades que en su momento fueron consideradas no esenciales se reanudaron.
Salvo porque la mayoría de la gente usa cubrebocas, al realizar un recorrido por el primer cuadro de la capital cualquier persona podría pensar que en Oaxaca ya estamos en semáforo verde. Sin embargo, las cifras oficiales de las autoridades sanitarias en la entidad dicen lo contrario.
A pesar de los constantes casos positivos en la entidad y del elevado número de contagios que registran día con día los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), en lugares como el Paseo Juárez El Llano, el Andador Turístico, el Zócalo o los mercados Benito Juárez y 20 de Noviembre, es ya normal ver a grupos de turistas nacionales y extranjeros disfrutando de un paseo por el centro
