El país y entidades como Oaxaca sólo van a llegar al parto humanizado, respetado y no medicalizado, en la medida que el sistema de salud se reconfigure y se incluya a las parteras, tradicionales o profesionales, en el primer nivel de atención.
Así lo advirtió la asesora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) OMS-México, Eliette Valladares, en entrevista con NOTICIAS, Voz e Imagen de Oaxaca.
Fortalecer labor de parteras
La especialista que ve en el país una voluntad política de hacer cambios para avanzar hacia el parto humanizado, tiene claro que mediante redes integrales se debe fortalecer la atención que pueden ofrecer las parteras.
Se debe, insistió, pensar en un vínculo directo de las parteras con los servicios de salud para que, en caso de presentarse alguna complicación durante el nacimiento, se les garantice su derecho de ser canalizadas a una unidad médica de mayor nivel de resolución o atención.
A la par se debe respetar y garantizar el derecho de las mujeres para que decidan libremente si se quieren atender en su comunidad por parteras si su nivel de riesgo es menor o no existe.
A hospitales, sólo partos complicados
Lo ideal es que en las unidades médicas de primer nivel existan parteras profesionales, para que el parto deje de ser visto como un proceso medicalizado y sólo atender en los hospitales los nacimientos que enfrentan complicaciones o cuando el trinomio (madre, hijo y familia) así lo requieran.
Ese tipo de atención materna es “hacia donde México está apuntando”, pero “ya debe dejar de ser proyectos a ser parte del proceder del sistema de salud para las mujeres que no enfrentan complicaciones en su embarazo”.
Ese proceder implica la reorganización del sistema de salud: “Revisar políticas, programas, normas y estrategias para ver cómo fortalecen la partería, tanto la técnica, la profesional y la tradicional para que se incorpora o se vincule”.
Así se fortalecería la atención primaria y se garantizaría el acceso y cobertura de salud con una atención al parto de manera humanizada y acorde a lo que culturalmente cada paciente o familia demanda, pero también con perspectiva de género y respeto de derechos humanos.
Mientras no se haga se sigue incumpliendo con respeto del derecho de las mujeres a decidir el tipo de atención que requiere, necesita y demanda.
