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Paro en el Hospital Civil de Oaxaca afecta a 700 al día

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

En medio de su precariedad, pacientes esperan que reprogramen la cita hasta que se reactive el servicio de consulta externa en el Hospital General doctor Aurelio Valdivieso, esta es la única salida que los afectados por el paro parcial de actividades que iniciaron ayer trabajadores en protesta por la falta de insumos.


Después de esperar casi tres meses para que llegara la cita de laboratorio que desde el 25 de agosto le agendaron a su hijo con síndrome de dawn, ayer Ángel Chávez y Adela Hernández debiero regrear a Nochixtlán sin saber cuándo serían atendidos.


“Son 150 pesos de venida y 150 de regreso, no sabemos quién nos informa, si ahorita nos vamos, no sabemos cuándo nos darán datos para regresar y cómo hacerle”, expusieron ambos.


Tenían planeado que mañana, una vez liberados los resultados de laboratorio, su hijo pasara a pediatría lo cual no ocurrirá, porque por segundo día la consulta externa y los servicios de laboratorio fueron suspendidos.


Florencia Franco García, de 73 años, se enteró al intentar llegar a su cita con el cardiológo se suspendió por parte de los trabajadores que iniciaron una asamblea permanente a falta de atención a sus demandas, como la dotación de insumos y medicamentos.


“Salí desde las 6:00 de mi casa en Cruz Blanca, en Cuilapam, ya me dieron tres pre infartos y, desde el 30 de septiembre, me dieron la cita, a veces tarda hasta seis meses en que me programen para un electrocardiograma y ahora debo esperar hasta que me fijen otra”.


Descartó acudir con un médico particular, porque además de que no tiene recursos para el pago, “el médico del hospital no lo acepta, no lo vale”.


Dormir en el piso


En la puerta de acceso del hospital amanecieron Guadalupe y Francisca José Cruz, dos hermanas que desde el 7 de noviembre pernoctan en la banqueta porque a su padre, Fidel, lo intervinieron en un intestino.


“Nada más al baño dan permiso entrar”, pero con la suspensión del servicio de consulta externa no sabían si podrían acceder. Ángel, el hijo de Guadalupe de tres años de edad, también duerme en el piso.


Las mujeres esperan recibir algo de comer de las personas que suelen acudir a repartir comida, porque lo poco que tienen lo utilizan para comprar el medicamento que les dicen que “no hay”.


"Hemos gastado como 25 mil pesos porque son medicinas muy caras, estudios de 2 mil pesos, la farmacia del Seguro Popular no tienen medicamentos y nos dicen que nosotros los debemos traer”.


La suspensión impactó también en la operatividad del Banco de Sangre de Oaxaca, por encontrarse en el interior del nosocomio y personas como Luis Monjes no pudieron donar sangre para un paciente hospitalizado por una amputación.

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