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Pandemia relega atención médica de otros padecimientos en Hospital del IMSS

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

En casi un año María de Lourdes Velásquez García ha batallado por atención cardiológica en el Hospital General de Zona Número Uno Doctor Demetrio Mayoral del IMSS, donde además se ha postergado su referencia para una cirugía de corazón en Puebla.


La primera vez que supo que su corazón estaba mal fue en mayo pasado, cuando se hospitalizo en el Hospital General Doctor Aurelio Valdivieso porque en el de Zona del IMSS no la quisieron recibir, argumentando que se había reconvertido para atender pacientes con COVID-19. 


En el Hospital Valdivieso no le dieron seguimiento porque no podían realizarle un electrocardiograma; en el IMSS tampoco aceptaron referirla con un cardiólogo, Lourdes acudió con uno particular, pero en octubre una ambulancia llegó a su casa porque ella tuvo una micro embolia, se le durmieron los dos brazos, la boca “se le fue de lado” y perdió la capacidad de hablar.


El cardiólogo particular hizo ver la urgencia de un ecoocardiograma que permitió saber que Lourdes debe someterse a una cirugía de corazón para sustituir una válvula que ya no le funciona, lo que en términos médicos se conoce como fibrilación auricular.


En noviembre Lourdes volvió a requerir hospitalización, pero tampoco fue revisada por un cadiologo del IMSS. “Mi mamá tiene taquicardia, su corazón no funciona bien”, expresa impotente José Velásquez, el hijo de Lourdes.


En la desesperación de saber que la vida de su mamá está en riesgo, José recurrió a recomendaciones para que la titular de la Jefatura de Servicios Médicos, Martha Escobar Vásquez, autorizara una cita con el cardiólogo.


Esa “mágica” autorización permitió que a Lourdes le abrieran un expediente que se ensanchó con estudios de todo tipo. Salvo la extracción de seis dientes frontales que su familia costeó y que le impiden a ella sonreír o morder la mayoría de alimentos, todos los estudios se realizaron en el IMSS.


En diciembre el expediente de Lourdes estaba completo y se le transfirió a un hospital del IMSS en Puebla, porque en Oaxaca no pueden realizarle la cirugía, pero el trámite se detuvo por la pandemia.


Sin cita para consulta con el especialista


La dilación hizo que en enero Lourdes volviera a ingresar al hospital. “Su corazón ya no palpita, vibra” y el oxígeno no circula como debería en la sangre y termine en forma de agua en los pulmones.


Así, en enero Lourdes volvió al hospital por seis días y ahora en casa ya no puede caminar, su corazón está muy débil. La única opción es revisar sus tiempos de coagulación en la sangre y tomar sus medicamentos, pero la doctora Martha Escobar ya no accedió a que este miércoles el cardiólogo, entre cita y cita, pudiera revisarla.


“Ayer que se le habló dejó claro que ella (Martha Escobar) ya no la iba a ayudar porque no era su obligación, que mi mamá vea por sus medios cómo hacerle y sacar su cita”, el problema es que por la pandemia “no hay citas”.



Y José insiste: “Si un día no se toma su pastilla anticoagulante a mi mamá le puede dar un paro cardiaco”. Él sabe que su mamá Lourdes no es la única cuya atención con un especialista o cirugía se ha aplazado por la pandemia.


A pesar de que este diario solicitó al área de Comunicación Social de la oficina del IMSS en Oaxaca una entrevista, hasta el cierre de la edición no se ha tenido una respuesta.


El Hospital General de Zona número Uno del IMSS es el de mayor capacidad instalada para atender a pacientes COVID y el día de ayer 75 de sus camas estaban ocupadas, lo que hace que opere al 85 por ciento, mientras que en toda la entidad la ocupación hospitalaria por la pandemia volvió a subir a 61.8 por ciento.


Ocupación


85 % de camas


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