CIUDAD DE MÉXICO.- Mientras los suministros de la vacuna contra el COVID-19 en Estados Unidos comienzan a superar la demanda, el acceso desequilibrado a las dosis en el resto del mundo está provocando cada vez más peticiones para que el país norteamericano comparta los fármacos con las naciones más pobres.
Honduras, por ejemplo, ha obtenido apenas 59 mil de dosis, una cantidad insignificante para sus 10 millones de habitantes, y África solo ha adquirido 36 millones para todo el continente de mil 300 millones de personas.
En contraste, más de 290 millones de dosis han sido distribuidas en EU, de las cuales 225.6 millones han sido aplicadas. Los suministros son tan elevados que algunos estados ya han rechazado los envíos planeados por parte del Gobierno federal.
El Presidente Joe Biden, quien llegó al puesto en enero cuando el virus devastaba al país, ha sido cauteloso en sus respuestas a los pedidos de ayuda provenientes del extranjero. La mayor parte de los esfuerzos de inmunización de su Gobierno se ha enfocado en las necesidades a nivel nacional.
Mantuvo vigente un acuerdo que aprobó la Administración de su predecesor Donald Trump, exigiendo que las farmacéuticas que recibieron apoyo de EU en el desarrollo o fabricación de las vacunas vendieran al Ejecutivo federal sus primeras dosis producidas en el país. Washington también ha usado la Ley de Producción para la Defensa para asegurar suministros vitales para la producción de los antídotos, una medida que ha bloqueado la exportación de algunos suministros.
"Hay un apartheid de vacunas"
Pero el acaparamiento está desesperando a las naciones pobres y ha causado alarma especialmente por el alza de casos en países como India o Brasil.
"Muchos países todavía no tienen ninguna vacuna", señaló a The Washington Post Rob Yates, director ejecutivo del Centro para la Salud Universal en Chatham House, un grupo de expertos con sede en Londres. "Se está viendo mucha ira y creo que está justificada".
"Hay un apartheid de vacunas", acusó este mes el Presidente de Namibia, Hage Geingob, un país africano donde solo se han vacunado 128 personas de un total de 2.5 millones.
Muchas naciones en desarrollo argumentan que EU y otros países ricos podrían impulsar rápidamente el suministro mundial suspendiendo temporalmente las patentes de las farmacéuticas, con lo que las naciones más pobres podrían producir sus propias versiones de vacunas de marca registrada, como las de Pfizer o Moderna.
Pero en marzo, tanto EU, como Reino Unido y la Unión Europea bloquearon una propuesta de la Organización Mundial del Comercio sobre ello. Se tiene planeado que el tema vuelva a revisarse en mayo.
