Filemón Matías Pérez de 50 años es uno de los muchos oaxaqueños radicados en Estados Unidos contagiados con COVID-19. Su pensamiento no es derrotista y está seguro que saldrá victorioso de esta lucha que enfrenta en aislamiento domiciliario en la ciudad de New Jersey.
Radicado en la unión americana desde hace 35 años, el oriundo de Teococuilco de Marcos Pérez, municipio ubicado en la Sierra Juárez de Oaxaca, se oye sereno y con ánimo detrás de la bocina del teléfono.
Morir -señala- no fue una posibilidad que viniera a su mente cuando le informaron que había dado positivo al nuevo coronavirus, lo que lo inundó fue el temor de haber contagiado a su familia. “Me preocupé por los demás, mis padres, hermanos, el resto de mis amistades, en ellos pensé. No quiero que esto se extienda más”.
Tenía sólo 15 años de edad cuando se fue buscando lo que todo migrante anhela de Estados Unidos: lograr una mejor calidad de vida. El primer trabajo que obtuvo fue en campos de cultivo y posteriormente, a base de esfuerzo estableció su propia empresa. Fue hace dos semanas cuando comenzó a sentirse mal. Primero vino la fiebre y después los demás malestares.
“Yo estoy bien, en proceso de recuperación, la parte más difícil creo haberla pasado ya, eso depende mucho del sistema inmunológico de cada cuerpo. Ahora sigo guardando la cuarentena”, expresa.
A Filemón la noticia de estar contagiado no le llegó de sorpresa, pues sabía que tenía altas posibilidades de estar infectado porque había estado en contacto con una persona que dos semanas antes había enfermado.
“De alguna manera estaba mentalizado. Miedo no tuve, decidí enfrentarlo con calma. Yo soy una persona adulta y estoy consciente de cualquier resultado que pueda suceder. Cuando me dieron la noticia ya estaba preparado. Hice frente a la enfermedad, hablé con mi familia al respecto”.
A Filemón lo espera su tierra, la cual visitaría a inicios de febrero antes que el mundo fuera sorprendido por la pandemia. Lo que tiene claro, es que no tiene pensado morir fuera del lugar en donde están sus raíces.
Hermanos no sobrevivieron
Durante la emergencia sanitaria al menos 33 migrantes de origen oaxaqueño han fallecido en Estados Unidos tras contagiarse de COVID-19. Los hermanos Martín y Javier M., fueron dos de ellos.
Ambos eran originarios de Santa Catarina Yosonotu, región mixteca, llegaron a Estados Unidos hace dos décadas atrás, desde entonces vivían en Teaneck, Nueva Jersey, los datos fueron revelados por familiares de los migrantes en un mensaje en el que solicitaban ayuda para su traslado a Oaxaca.
De las otras personas hasta el momento “no hay mayores detalles, sólo nos dieron número y sólo porque los estuvimos presionando. Nos mandaron las cifras, pero no nos dicen en qué ciudad de EU fallecieron”, precisó la titular del Instituto Oaxaqueño de Atención al Migrante (IOAM), Aída Ruiz García.
Por otro lado -agregó- hasta el momento sólo tienen tres solicitudes de repatriación de cuerpos los cuales se encuentran en trámite. El resto de las personas no se han puesto en contacto con el gobierno de Oaxaca para solicitarlo.
De su lado -expuso- se pusieron en comunicación con los 50 consulados mexicanos ubicados en la Unión Americana para informarles de los requisitos para trasladar las cenizas o en su caso los cuerpos a sus lugares de origen.
Para llevar a cabo el traslado de restos mortuorios, los familiares deben presentar los siguientes requisitos: Copia del acta de nacimiento de la persona fallecida; copia de la identificación oficial del solicitante, quien debe de tener una relación de parentesco con el finado, y solicitud de apoyo.
