Los estados de Oaxaca, Guerrero y Chiapas son altamente vulnerables al COVID-19 porque el acceso a los servicios de salud son limitados por su alto grado de marginación, señala el estudio Vulnerabilidad ante COVID-9 en México, elaborado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
El estudio en el que participaron investigadores del Instituto de Geografía, Instituto de Geofísica, Facultad de Medicina, Facultad de Ciencias, Coordinación de la Investigación Científica e Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas, agrega que en igual condición se encuentran la Huasteca veracruzana y poblana, así como al sur de Durango, Sierra Tarahumara y Yucatán.
“El grado crítico de vulnerabilidad se presenta en municipios que concentran al 7.5 por ciento de la población del país. Se trata de municipios primordialmente rurales con el porcentaje más alto de personas mayores de 60 años y una importante proporción de población indígena. Los servicios de salud son críticamente escasos. Su marginación está muy por arriba de la media nacional, muestran el mayor nivel de hacinamiento, el menor acceso a medios de comunicación y una economía muy precaria”.
Establece que el mayor número de contagios hasta la tercera semana de abril de 2020 se presenta en municipios de marginación media, por tratarse de grandes centros urbanos. En ellos se concentra una mayor disponibilidad de servicios de salud y mayor capacidad económica, sin que eso prevenga la saturación de los servicios de salud.
“Hasta el 17 de abril de 2020, los casos confirmados de COVID-19 en México se han presentado principalmente en municipios de vulnerabilidad media. Los municipios con grado muy alto y crítico de vulnerabilidad presentan pocos casos, y en la gran mayoría de ellos no se ha confirmado caso alguno”.
Sin embargo, manifiesta que la vulnerabilidad de los municipios donde no hay contagio es la más alta y crítica, lo que puede tener fuertes efectos negativos en las economías locales aun sin contagios.
Por esta razón, las instituciones educativas participantes proponen aumentar y mantener las medidas de prevención del contagio en municipios con vulnerabilidad muy alta y crítica aunque no presenten casos, dado que los efectos en estos municipios serán más graves.
Limitar contagios
Además, la Fase 3 de la pandemia del COVID-19 debe ser activada en las zonas metropolitanas con mayor número de casos, así como las zona fronteriza norte y el municipio de Benito Juárez, Quintana Roo, para limitar la movilidad de la población y los contagios a municipios de vulnerabilidad muy alta y crítica.
Asimismo, se debe evaluar el levantamiento anticipado de las medidas de mitigación del contagio en municipios con vulnerabilidad muy alta y crítica sin haber controlado la epidemia en otros municipios, específicamente aquellos con mayores vínculos socioeconómicos.
También se debe generar un plan de protección económica específicamente para los municipios más vulnerables, que les permita resistir la contingencia y recuperarse posteriormente.
Precisa que es en esos municipios en los que las condiciones económicas de la población son tan precarias, que sobrellevar el periodo de contingencia representa un reto mayor. En términos socioeconómicos, son los municipios con menor capacidad de resistencia, y por consecuencia, menor capacidad de resiliencia. Es imperativo que la política pública se encamine a evitar la propagación de contagios en estas áreas, ya que no existen los servicios médicos para atender a quienes se enfermen.
