Lo demandante de los estudios preoperatorios, desinformación y los miedos que generan especialistas al advertir los riesgos de un trasplante de riñón entre dos personas vivas, son una gama de razones que influyen negativamente en la posibilidad de que entre familiares se realice la donación de órganos.
“Falta mucha información sobre los trasplantes. Conocí a una jóven de 17 años que necesia un riñón, sus papás están aptos para donanle, pero su nefrologa particular le metió miedo respecto a que ambos pueden morir en la cirugía, así que decidió quedarse así”, relata Luis Cruz Santiago, el último paciente trasplantado en el Hospital Regional de Alta Especialidad de Oaxaca.
Infección mal cuidada
Originario de Ayoquezco de Aldama, Zimatlán, y de oficio campesino, hace año y medio Luis comenzó con fiebre y tos que no se le quitaron hasta que visitó al médico. Estudios posteriores por una infección que no atendió a tiempo lo hizo comenzar con el costoso proceso de hemodiálisis.
Fue su nefrólogo quien le habló de la posibilidad de recibir un riñón de su madre, Rosa Josefina Santiago, 15 años mayor que él. Su padre no podía donarle porque es diabético.
Proceso largo
Durante seis meses ambos se introdujeron a una serie de trámites médicos y estudios. No era raro que un día sí y otro no acudieran al Hospital Regional que se localiza en San Bartolo Coyotepec, para cumplir con el protocolo de estudio que definiría que su madre era compatible para donarle su riñón.
La gente se desespera, “es un procedimiento largo, casi toda la semana acudir al hospital para verificar que los estudios salieron bien”, pero en su caso los deseos de prolongar la vida pudieron más.
La cirugía se realizó el 14 de mayo pasado, dos semanas después ambos dejaron el hospital, a donde vuelven a consultas de chequeo.
“Ya puedo tomar agua suficiente, yo veo a mi mamá como si nada, no quedó triste, ni decaída como algunas personas dicen. Como ella tiene un negocio, anda haciendo la comida, de abajo para arriba, como si nada, sólo cuida su dieta, no come mucha sal ni azúcar”, cuenta.
A sus 31 años, Luis se convirtió en la persona más reciente que se ha sometido a un trasplante de riñón en el Hospital Regional de Alta Especialidad de Oaxaca, el único de carácter público autorizado y con capacidad para esos procedimientos.
Si Luis pudiera incidir para que otras personas aceptaran donarle un riñón a un familiar, como lo hizo su madre, les diría que un trasplante “es otra oportunidad de vida, hay riesgo, pero el familiar que dona no va a perder su vida, si la tienen deben aprovechar la oportunidad para una donación”.
