México superó la cifra de los 200,000 fallecidos por COVID-19, pese a completar nueve semanas con cifras a la baja, una tendencia que sin embargo no disipa el temor a una nueva ola de contagios.
Ayer se sumaron 584 personas fallecidas a causa del virus, por lo que en total, suman 200 mil 211 los decesos, según el reporte técnico de la dependencia. Además, informó que hay 2 millones 214 mil 542 casos confirmados, 5 mil 787 más que ayer.
José Luis Alomía, director de Epidemiología, explicó que hay un millón 752 mil 125 personas que se han recuperado.
Actualmente hay 34 mil 959 casos activos estimados, es decir, personas que iniciaron con síntomas en los últimos 14 días y quienes podrían transmitir el virus, lo que representa el 1 por ciento.
En cuanto a hospitalización, a nivel nacional hay un 20 por cierto de ocupación hospitalaria en camas generales. Mientras que en camas con ventilador, hay 24 por ciento de ocupación a nivel nacional. Seis entidades tienen entre 30 y 49 por ciento de ocupación", añadió.
Con estas cifras, México se convierte en el tercer país más enlutado en números absolutos, después de Estados Unidos y Brasil.
Con 126 millones de habitantes, la tasa de letalidad de México es la decimoséptima por 100,000 personas. Los contagios superan los 2.2 millones.
"Imaginé que iba a ser peor de lo que estaban suponiendo(...), pero resultó mucho más letal", dijo a la AFP Alejandro Macías, epidemiólogo que en 2009 dirigió la estrategia contra el virus H1N1.
Tercera ola
Según las autoridades, México acumula nueve semanas con la curva en descenso, tras la pesadilla vivida en enero cuando se rompieron los récords de fallecidos e infecciones, y los hospitales, sobre todo de la capital y su zona metropolitana, se desbordaron.
"Estamos en una relativa calma (...), en los hospitales ya hay más camas disponibles, se encuentra oxígeno porque ya no hay esas reuniones y fiestas" de fin de año, explica Macías.
Reacio a hacer nuevos pronósticos, Hugo López-Gatell, vocero de la estrategia contra el coronavirus, advierte sobre el riesgo de una nueva ola de contagios cuando millones de mexicanos se preparan para las vacaciones de Semana Santa.
"No existe ninguna certeza, ni en México ni en el mundo, de que una curva epidémica irá descendiendo progresivamente", asegura el funcionario.
Macías tampoco descarta un repunte tras el asueto, si bien las ceremonias religiosas están restringidas. También plantea la posibilidad de que parte de la población mexicana haya desarrollado cierta inmunidad.
"El mundo está en una tercera ola. Quizá pocos países han tenido la intensidad que tuvo México en la segunda, (por lo que) el virus tendría menos gente que infectar", señala.
Vacunas con cuentagotas
El presidente Andrés Manuel López Obrador, quien padeció COVID-19 dijo que su gobierno nada se impone por la fuerza y reivindica que México fue de los primeros países latinoamericanos en iniciar la campaña de vacunación, el 24 de diciembre, con los médicos que están en la primera línea del combate a la epidemia.
Su administración ha invertido unos 3,600 millones de dólares en la lucha contra el coronavirus.
"Vamos para abajo ya de la segunda ola, entonces tenemos que aprovechar a vacunar para que si se viene una tercera, ya nos agarre protegidos", comentó días atrás el presidente, que mantiene altos índices de popularidad.
Pero en medio de la rebatiña mundial por los biológicos, éstos llegan a cuentagotas, aún falta por vacunar personal sanitario y la meta de cubrir a las personas de la tercera edad antes de mayo se ve lejana. En tres meses, México ha recibido casi 10 millones de dosis, de las que ha aplicado 6.1 millones.
"Para que haya una verdadera vacunación masiva, necesitamos tener 10 millones de vacunas mensuales, como se estableció en un principio. El programa de vacunación se ha descarrilado", subraya Macías.
En tanto, la economía, que tuvo una caída histórica de 8.5% en 2020 debido a la pandemia, parece reflotar. Este mes, el banco central revisó al alza su estimado de crecimiento para 2021, que ahora ubica en un rango de 3.3% a 4.8%.
Pese a la intensidad de la segunda ola, las autoridades evitaron un cierre casi total como el decretado hace un año. Aunque con restricciones, numerosos sectores de la economía están activos.
"Con más de la mitad de los mexicanos en el sector informal, es complicado decirles 'no salgas', la gente necesita dinero para vivir. Pero no hay que bajar la guardia", apunta Macías.


