Por Rosa Angélica Raymundo Hernández //Primera de dos partes
Cuando laboré como psicóloga en los Centros de Reinserción Social, comúnmente llamados cárceles, escuchaba las historias que me narraban mujeres y hombres reclusos. Algunas revelaban las atrocidades que habían vivido durante su infancia, cuando recordaba varias de aquellas descripciones o veía en el expediente el delito por el cual estaban en reclusión, me preguntaba, ¿por qué lo habrá hecho?, ¿qué la o lo llevó a cometer ese acto, ¿por qué este sujeto se “volvió” así?
La arqueología terapéutica
La técnica psicoanalítica permite una investigación minuciosa, donde se examina cuidadosa y detalladamente la cualidad de cada estrato de la historia de vida construida en y por la persona, donde el analista puede aproximarse lo más posible al origen de la naturaleza de los sucesos que fueron determinando la dirección que tomó a quien llamamos analizante. Me refiero a los registros captados en el tiempo, desde el nacimiento o posiblemente antes, el entorno que lo recibió, el pensamiento de los padres hacia la hija o hijo que venía en camino, el deseo de la madre para con su bebé, o las expectativas de ambos progenitores. Todo lo anterior y las vivencias (la manera en que impacta afectivamente los acontecimientos al individuo), influyen en la construcción de sí mismo y la relación que estableció con el mundo, hasta llegar a la situación de reclusión en la que se encuentra el sujeto.
Lo indeleble en el alma
Los registros en lo psíquico son dinámicos, además de palabras también son experiencias subjetivas, por ejemplo el aroma de la madre que acompaña la manera de amamantar al bebé, la mirada del padre molesto, las identificaciones que los niños hacen con las personas amadas. Acontecimientos como el hecho de dormir con los padres desde recién nacido hasta la separación del dormitorio de ellos para empezar cierta independencia, el descubrimiento de la diferencia anatómica de los sexos, así como muchos eventos que pueden parecer insignificantes, pero que llegan a tener un gran impacto en el sujeto. Todo lo que acontece en la proximidad del individuo queda guardado, intacto, como congelado (algo así como la ardilla y su bellota de la película animada, "La era del Hielo"). A lo descrito anteriormente le llamamos huella mnémica, las cuales en la vida posterior se ponen en movimiento una vez que son tocadas por otra experiencia, como si fueran reactivadas, mas no actualizadas, ya que es probable que la persona no sepa qué hacer con eso que aparece de improviso, y solo responda de la manera que en esa prehistoria lo hizo.
La posibilidad del tratamiento, la dinámica psíquica
Cuando una persona se somete a un proceso psicoanalítico, permite que dichas huellas en el alma se actualicen, por decirlo de alguna manera se lleva al sujeto a rebobinar lo que compete a lo psíquico, mediante un conocimiento de sí mismo, donde tal vez consiga dar otro sentido a lo que ha tenido por verdadero.
Continuará el sábado…
¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!
No te pierdas el Curso radiofónico sobre La angustia, el único afecto que no engaña. ¡Escúchanos! Los viernes en punto del medio día a través de Facebook Live a través de https://www.facebook.com/RadioUnivas.
