Aunque Adela Gabriel Gómez y su esposo Quirino Mendoza Guzmán anhelan comprarle el mejor regalo a su hijo Kelvin, ninguno puede.
No se trata de dinero. No depende de ninguno de los dos, tampoco de médicos quienes les han dicho que lo que se aloja en el cuerpo de su hijo de cinco años es incurable.
Desde que viajaron el 6 de abril a la ciudad de Oaxaca no han vuelto a Santiago Quiaricuza, comunidad perteneciente al distrito de San Carlos Yautepec, donde dejaron a sus otros dos hijos a cargo de Idelmira, la hermana mayor, de 21 años.
Adela es quien recuerda que desde febrero Kelvin empezó a quejarse de dolores en dos de sus dientes, pero a falta de doctor, no había quién le atendiera.
“Hay centro de salud, pero casi no hay medicinas, si acaso el médico va una vez al mes”, relata con un español entrecortado por la timidez y la preferencia por el zapoteco, su lengua madre.
Si llegaron al Hospital de la Niñez Oaxaqueña es porque un dentista particular, que gestionó la autoridad de su comunidad, revisó a Kelvin. Su padre y su madre lo llevaron para que le quitara los dientes que le dolían.
Pero no pudo hacerlo. Quirino le explicó que quizá por el dolor le habían salido a Kelvin “dos bolitas” cerca de la garganta. Así que el dentista les recomendó llevarlo con un médico y realizarle estudios.
La familia volvió a su casa, no era posible llevar a Kelvin de inmediato a la ciudad para que lo atendiera un médico particular, aunque “se cansaba, ya no quería caminar” y en la noche siguiente le dio fiebre. Lo llevaron a la farmacia de la comunidad, le inyectaron un medicamento, pero a la noche siguiente la fiebre le volvió.
Ahí fue cuando Quirino supo que debían viajar a la ciudad, un médico particular supo diagnosticar los síntomas y advirtió a ambos que tan sólo el estudio para confirmar que era leucemia les implicaría gastar 20 mil pesos; les ayudó para que a Kelvin lo recibieran en el Hospital General doctor Aurelio Valdivieso.
La falta de certificación para tratar a niños con cáncer hizo que personal de ese nosocomio canalizara a Kelvin al Hospital de la Niñez Oaxaqueña doctor Guillermo Zárate Mijangos y el 24 de abril inició su quimioterapia.
Leucemia, problema constante
Kelvin se convirtió en el onceavo niño que en este año es diagnosticado con algún tipo de cáncer. El año pasado ese hospital diagnostico a 72, de los cuales 44 se trataron de casos de leucemia.
La coordinadora del Servicio de Hemato-Oncología, Nuria Luna Silva, advirtió que ésta es una problemática constante con una tasa de mortalidad del 13 por ciento en pacientes.
Ayer, por el Día del Niño, los pacientes del área de oncología de ese hospital fueron de los más visitados. Les llevaron dulces y comida que Kelvin no pudo probar, la quimioterapia lo tiene en ayuno hasta pasado mañana.
Recibieron también juguetes y globos de colores que se elevan por el helio que llevan dentro, pero Kelvin no tiene ánimo. Apenas supera un cuadro de neumonía y la inflamación en su vaso, complicaciones que han minado una salud que su padre Quirino y su madre Adela quisieran poder regalarle para volverlo a ver jugar sin preocupaciones.
