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La vida de Lizeth, luego de ser uno de los casos sospechosos de hongo negro en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Hace 15 días que Lizheth abandonó el Hospital Regional de Alta Especialidad de Oaxaca (HRAEO), su alta especificaba como diagnóstico una mucormicosis u hongo negro, enfermedad rara que cobró relevancia por el impacto que tuvo entre la población recuperada de COVID-19 en la India, pero para los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO) su caso se descartó.


“Primero nos dicen que es hongo negro, luego que quién sabe, pero en la hoja de alta viene manejado mucormicosis y ella sigue tomando el mismo medicamento para el hongo negro”, relató en entrevista Gilberto, hermano de Lizheth.


Tras el diagnóstico, en junio pasado, la familia de Lizheth, una mujer de 37 años que había superado la COVID-19, pidió apoyo de la ciudadanía para adquirir los medicamentos que requiere, como el cresemba en comprimidos de 100 miligramos.


El consumo semanal implica pagar 26 mil pesos que la familia sigue batallando para reunir, pero más allá del gasto son las implicaciones que Lizheth tiene por consumirlo, lo que ha impedido que retome su vida.


“El medicamento causa varios malestares porque es fuerte; lleva 15 días tomándolo”, pero además se suma una operación de vesícula, una pequeña diálisis que le realizaron casi el mes que estuvo hospitalizada y la prótesis que va a requerir por la intervención en parte del rostro", señaló.


Las úlceras, parálisis facial, ampollas o que se necrose el tejido del rostro, son parte de los síntomas de una mucormicosis, pero también el dolor de cabeza, náuseas, tos y dificultad para respirar.


De los tres casos sospechosos de hongo negro, los SSO sólo confirmó el del paciente de 55 años que falleció en junio pasado, y un paciente que el viernes pasado ingresó al Hospital de Tuxtepec.


En el caso de Lizheth, se determinó que fue una zigomicosis, una enfermedad cutánea rara muy parecida a la mucormicosis.


Los tres casos de hongo negro reportados en Oaxaca tienen en común que los médicos particulares que les diagnosticaron la COVID-19 les recetaron corticoides como dexametasona o prednisona, sin analizar sus antecedentes clínicos.


La jefa de la Unidad de Epidemiología de los SSO advirtió que ese medicamento se debe administrar en pacientes hospitalizados y bajo estricta vigilancia médica porque “acidifica la sangre”, es decir, su PH disminuye, creando “el medio ideal para el crecimiento de hongos”, más en pacientes con diabetes.

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