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La sal, buena y mala para la salud

Foto(s): Cortesía
Redacción

Un ingrediente que siempre está presente en la mesa y que le da ese sabor especial a los alimentos es la sal. La sal es mucho más que un condimento que potencia el sabor de los alimentos, ante todo, es un mineral indispensable para la vida, ya que el cuerpo la necesita para funcionar correctamente.
Sin embargo, la sal contribuye a la retención de líquidos por parte del organismo, lo que produce una presión sobre las arterias y favorece la aparición de la hipertensión. Según datos de la OMS, la hipertensión es la causante del 62% de los accidentes cerebrovasculares y del 42% de las enfermedades del corazón.
Este condimiento contribuye a que el cuerpo esté bien hidratado, introduciendo agua en el interior de las células. Además, ayuda a controlar la cantidad de agua del organismo y a regular los fluidos del cuerpo


Pero la mejor forma de obtener el sodio que nuestro cuerpo necesita es a través de una dieta saludable, de alimentos no procesados y, si los consumimos, tener el hábito de adquirir los que contengan menor cantidad de sodio. También es importante el consumo de frutas, verduras y una dieta saludable.
Beneficios
Un elemento propio de la Sal es el cloruro de sodio, el que nos protege de las enfermedades cardiovasculares. Es cierto que el consumir menos sal reduce la presión arterial, pero una concentración baja de sal en la sangre aumenta la secreción de renina plasmática, enzima que activa la producción de angiotensina 2, una sustancia que daña los vasos sanguíneos.
Además, los alimentos nos aportan sólo cantidades mínimas de yodo, pero que necesitamos ingerir este mineral con frecuencia porque no se almacena en nuestro cuerpo durante períodos largos, por ello, una de las maneras de obtener que nuestro organismo posea yodo, y con ello estimular el cerebro, es consumir la Sal, siendo esta la mejor manera de prevenir la deficiencia.
Problemas renales
Una sobrecarga de sodio en el organismo genera un esfuerzo extra para el riñón quien debe eliminar desechos y reabsorber así como excretar sodio, por lo tanto, un excesivo consumo de sodio en el tiempo puede afectar los riñones haciendo que se acumule en estos y provocando su mal funcionamiento a largo plazo que derivará en una serie de problemas orgánicos.
Al funcionar mal los riñones, todo el sistema depurativo del organismo tenderá a funcionar mal produciéndose retención de líquidos y acumulación de toxinas, que provocará que otros órganos no funcionen correctamente.
Problemas cardiovasculares
El aumento de líquidos en el cuerpo provocan el aumento de la presión arterial o hipertensión, que puede acabar en problemas cardiovasculares asociados por su efecto vasoconstrictor.
Problemas gástricos
Un excesivo consumo de sodio en la dieta se ha asociado a mayor incidencia de gastritis y de úlceras de estómago, así como también en cáncer de estómago. La sal produce un efecto muy negativo en dos de los genes de la bacteria Helicobacter Pylori, responsable, entre otras cosas, de las úlceras de estómago, haciéndola todavía más virulenta y en consecuencia afectando más a nuestra salud.
El riesgo de desarrollar cáncer gástrico, llega a aumentar hasta seis veces con una dieta muy rica en sal, tómalo en cuenta.
+De
Hace más de una década que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció en seis gramos el consumo máximo diario de sal, cifra muy por debajo de la que se ingiere de media en el mundo, que está entre los 10 y 12 gramos. La mayor parte de la ingesta diaria de sal, el 80%, proviene de los productos envasados y precocinados.
¿Sabías que?
Consumir sal en exceso es la causa de numerosos problemas de salud, no solo relacionados con las enfermedades cardiovasculares, sino también con insuficiencia renal, osteoporosis y cáncer de estómago.

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