Al año entre 10 y 15 niños que llegan al Hospital de la Niñez Oaxaqueña doctor Guillermo Zárate Mijangos con problemas de audición son diagnosticados con hipoacusia profunda; menos del 30 por ciento son candidatos a un implante coclear que les posibilite escuchar y aprender a hablar.
Si bien el Seguro Popular cubre los gastos para el implante coclear, éstos se realizan en el Instituto Nacional de Pediatría, a donde al año se canalizan entre tres o cuatro infantes, por falta de acreditación del Hospital de la Niñez.
Una detección posterior a los tres años de edad o infantes con daños neurológicos, alteraciones psiquiátricas o síndromes agregados son parte de las razones de la audióloga del Hospital de la Niñez Oaxaqueña, Adlit Canseco Luna, para que no todos los infantes sean candidatos a un implante coclear.
Desde el 2016 el nosocomio que se ubica en San Bartolo Coyotepec ha remitido al Instituto Nacional de Pediatría a cinco menores para el implante, cuyo costo está cercano a los 300 mil pesos, gratuito para beneficiarios del Seguro Popular si no rebasan los cinco años.
Para evitar su traslado a la Ciudad de México, el audiólogo de la empresa que realiza 200 implantes cocleares al año, Octavio del Moral González, visitó el Hospital de la Niñez y valoró a los infantes que el año pasado fueron atendidos.
La valoración incluyó conectar el equipo implantado en la cabeza de los pequeños y programar las frecuencias para un mejor rendimiento al momento de detectar las palabras. Yamileth, de cinco años de edad es uno de los casos, ella ya empieza a hablar.
Teresa Hernández Castellanos, madre de Yamileth, recuerda que hace cinco años su hija nació con hipoacusia profunda bilateral, pero fue hasta los dos meses de edad que descubrió que no escuchaba.
A los ocho meses empezó con un tratamiento de auxiliares auditivos. Fue en marzo de 2017 que hizo un tercer intento para el implante, en las dos ocasiones anteriores tuvo problemas con la anestesia.
En estos 20 meses con el implante, Yamileth ha empezado a hablar mejor, a unir oraciones, “es más independiente y se expresa más” pero si le quita el aparato, no escucha nada.
Eso mismo le pasa a Johan de seis años de edad, originario de Santa María Tonameca a quien le diagnosticaron de manera tardía su hipoacusia profunda bilateral porque en la región de la costa no había atención de audiometría para él.
“No le hicieron el tamiz auditivo cuando nació”, lamenta su madre, María Elena Gaspar Hernández,
Detección oportuna, un implante temprano y una terapia auditiva verbal se combinan para que un niño o niña que no podía escuchar pueda aprender a dominar el poder de la palabra.
