Pasar al contenido principal
x

Ignoran a familia con síndrome de Marfan en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Por herencia, la fatalidad se alojó en tres integrantes de una misma familia a quienes les diagnosticaron síndrome de Marfan, una enfermedad poco común cuyos alcances se sintetizan en una muerte prematura si la aorta, arteria principal del corazón, estalla.


Con la desesperación que le provoca saber que su hermano Salvador, quien está paraplejico desde hace 9 años, pueda morir en cualquier momento, Soledad Cruz Pérez ha tocado puertas para solventar una operación que en el Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez asciende a 300 mil pesos.


Sin acceso a los beneficios del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) o el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), lo único que tienen es Seguro Popular, pero éste no da cobertura a quienes padecen el síndrome de Marfan.


Tres hermanos con el mismo diagnóstico


A su hermano Salvador, quien en 2006 radicaba en Estados Unidos, fue al primero de tres hermanos a quien le diagnosticaron este síndrome.


Él no sabía que tenía síndrome de Marfan, se empezó a sentir mal, con dolores de cabeza y se desmayó, cuando lo operaron se dieron cuenta que tenía derrame interno y, por la sangre que se le acumuló al romperse la aorta, quedó parapléjico.


Salvador volvió a Oaxaca y al poco tiempo diagnosticaron con el mismo síndrome a su hermano Melitón, quien falleció en el 2011 a los 38 años y su hijo Carlos Daniel, también lo heredó.


Incidencia familiar


Casi a la par que le dieron el diagnóstico a su sobrino, Soledad Cruz se enteró que tenía el mismo problema, desde entonces tienen tratamiento que pueden costear porque no rebasa los 150 pesos mensuales, lo complicado es obtener los recursos para las cirugías que ella y su hermano Salvador requieren para seguir vivos.


“Estamos desesperados porque esa enfermedad en cualquier momento la aorta se rompe y por ser la vena principal del corazón, podemos morir”, dice con profunda tristeza Soledad, quien ha logrado que la Beneficencia Pública la apoye con 35 mil pesos para que en dos semanas en el Instituto Nacional de Cardiología le realicen una cirugía que le cuesta 70 mil pesos.


Casi dos veces más, es el recurso que se requiere para una cirugía en su hermano Salvador para superar una disección aórtica torácica con colocación de endofuga en la prótesis que le colocaron en Estados Unidos. “No ha encontrado apoyo. Está en peligro su vida”, advierte con la desesperanza de no encontrar salida a una enfermedad poco común que en su familia se multiplicó en tres integrantes.

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.