El Hospital General Doctor Aurelio Valdivieso de la ciudad de Oaxaca está a un paso de participar en un protocolo de estudio para probar, en enfermos graves de COVID-19, la efectividad del uso del medicamento antiviral remdisivir y anticuerpos monoclonales que se extraen del plasma de pacientes recuperados.
“Queremos ofrecer tratamientos con eficacia demostrada contra esta terrible enfermedad que diariamente cobra vidas en nuestra población”, adelantó el infectólogo de ese nosocomio, Yuri Roldán Aragón, quien abundó que se está en espera de contar con los registros ante la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris) y otros a nivel internacional, como el que otorga la Federal Wide Assurance (FWA, por sus siglas en inglés).
La necesidad surge de buscar terapias efectivas contra esta enfermedad y contaría con el financiamiento de los Institutos Nacionales de Estados Unidos (NIH) y reuniría a los Institutos Nacionales de México a través de La Red Mexicana de Investigación Clínica de Enfermedades Infecciosas Emergentes (LaRed).
Recordó que desde la pandemia de influenza, en 2009, se han realizando protocolos de investigación de manera conjunta bajo el financiamiento del Gobierno de los Estados Unidos.
“Durante la epidemia de COVID se han realizado estudios de manera conjunta entre países, participó el INER (Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias Ismael Cosío Villegas) y el de Nutrición en el estudio ACTT-1”, el cual demostró la utilidad de remdisivir, un medicamento que no está disponible en México.
“Estamos por empezar a finales de diciembre o principios de enero. Es un estudio multicéntrico con el INER, el Hospital Gea González, Instituto Nacional de Nutrición y el Valdivieso, ya nos aceptaron participar”, pero se requiere alistar una campana de flujo laminal y un segundo ultracongelador para los insumos.
“Es una terapia de primer mundo, un paso muy importante en la investigación y atención de pacientes graves con COVID-19” y lo que se pueda lograr “será un buen antecedente para el hospital y los pacientes, si yo me enfermara, pediría que me pongan este tratamiento”, aseguró el también catedrático de la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.
Equiparó los anticuerpos monoclorares de un paciente recuperado de COVID-19 a trabajar “con la pulpa del plasma”, para extraer lo mejor de los anticuerpos, ya que no todos tienen un efecto neutralizante frente al virus SARS-CoV-2.
Y abundó: “Del plasma convaleciente digamos que se purifican los anticuerpos y los que no sirven se desechan”.
En junio pasado el titular de los Servicios de Salud de Oaxaca, Donato Casas Escamilla, anunció que tramitaron ante la Cofepris los permisos para usar el plasma convaleciente como terapia en pacientes graves de COVID-19, pero el proyecto no prospero. Yuri Roldán estima que se aplicó en 65 personas, pero todavía se están procesando los resultados.
