En el segundo piso del Hospital General doctor Aurelio Valdivieso, donde funciona el área de medicina interna y traumatología, las 34 camas siempre están ocupadas.
Además de insumos y medicamentos, falta personal de enfermería. Si los trabajadores eventuales dejaran de asistir porque no les renuevan sus contratos o la falta de un salario se prolongue más allá de un mes, en vez de 3 o 4 pacientes, una enfermera atendería el doble.
De las ocho personas de enfermería en el turno de la mañana, cuatro son eventuales, que permiten que el trabajo “salga adelante, a pesar de que desde el 1 de enero no les han pagado”, refiere la enfermera jefa de servicio, María Norma Rivera Salomón.
“No han dejado de aportar su experiencia, a pesar de que no cuentan con un salario y poder dar atención integral, porque antes, que no se contaba con suficiente personal, la atención era general”, explica.
Es decir, una sola enfermera se encargaba de tomar signos vitales, otra de hacer cuantificaciones y una más de dar cuidados generales, ahora una misma enfermera “atiende por completo a un paciente”.
Reducen gastos
Uriel Morales Gómez lleva tres años y cinco meses como trabajador eventual; es licenciado en enfermería titulado, su contrato inicio en el área de pediatría y ha pasado por la de lactantes, y ahora su piso de adscripción es cirugía y especialidades, en el primer piso.
Si está en el segundo piso de medicina interna “es por las necesidades del servicio”, el cual considera abandonar, debido a quesu capacidad de endeudamiento, a falta de un salario, se le agota.
Su condición económica se empieza a asemejar a la de los familiares de su paciente, una adolescente de Santa Cruz Zenzontepec que por una desinfección pasa la mayor parte del tiempo dormida, sólo cuando tiene fiebre despierta.
En el delgado brazo derecho trata de lavar las llaves de tres vías que colocó la tarde del miércoles, porque en el hospital escasearon de nuevo, y la familia no tiene los 25 pesos para comprar una por su cuenta.
El antibiótico no lo han conseguido en solución, sólo en pastillas porque es menos caros.
La satisfacción de saber que los pacientes egresan en mejores condiciones, animan a Uriel a trabajar sin un sueldo, pero las necesidades familiares de manutención de esposa e hija lo hacen considerar buscar otro empleo.
Para no hacerlo, ha estirado lo más que puede los 4 mil pesos de préstamo que le otorgó una caja de ahorro, “en una semana más buscaría otras formas de ingreso, como ofrecer mis servicios de manera privada”.
Escasez
El mismo insumo médico que le falta a la paciente de Uriel, también no lo tiene la paciente de Alejandro Arrazola García, otro licenciado en enfermería que ingresó al hospital en octubre de 2015 a trabajar de manera eventual.
Además de eso, a la paciente de la cama 209, quien ingresó por una trombositopenia severa, le faltan jeringas, electrolitos o medicamentos como cetraxona, que ya no hay en el hospital, pero lo más importante, plaquetas que los familiares no han podido conseguir.
Es la escasez de insumos y medicamentos la que se combina con la falta de pago a 140 eventuales, de un total de 2 mil 300 en todo el estado, lo que da cuerpo a una crisis en los Servicios de Salud.
