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Exponiendo su salud, comerciantes intentan sobrevivir a la escasez en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Con los gastos diarios que no se detienen, Jorge Cisneros, comerciante de una zapatería infantil dentro del Mercado Benito Juárez -que aún se mantiene abierto en el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de Oaxaca-, nombra las palabras necedad y necesidad como si fueran sinónimas.


“Soy necio, no he cerrado porque necesito cubrir mis necesidades, la más básica comer y luego reunir para la pensión para mi hija de 12 años”, dice en un pequeño local de dos metros cuadrados que es de los pocos que están abiertos casi todos los días de la semana, incluyendo ayer domingo.


La propietaria de la florería de enfrente hace dos semanas que no viene a este mercado, “porque le pierde más de lo que gana”, sin contar que por su edad tiene el riesgo de enfrentar mayores complicaciones si llegara a contagiarse de COVID-19.


En una “temporada normal, sin contingencia sanitaria”, la labor de convencimiento de Jorge podía subir sus ventas a lo equivalente a 10 pares de zapatos al día, pero ahora “a veces me voy sin nada o acaso vendo una mochila de 50 pesos”.


"No agüitarse" 


Ha sido su vecino Maximiliano, vendedor de jugos y fruta picada, quien lo anima “a no agüitarse”, le regala un agua o una torta que Jorge retribuye “haciendo algún mandado o entrega a domicilio” en su pequeña motoneta que le evita usar el transporte público. 


Ni durante el conflicto político del 2006 que convulsionó el centro de esta ciudad Jorge vio una situación económica tan crítica que ya suma cinco semanas y duda que para el 30 de mayo termine.


Frente a su negocio un banco sostiene un bote de gran tamaño con gel antibacterial que los atrevidos a llegar al mercado pueden usar a libre demanda. Jorge procura tomar todas las medidas de precaución, como portar un cubrebocas, pero es su ánimo el que está minado.


“Me siento frustrado”, expresa al desnudar sus preocupaciones que le calan la tranquilidad de ver cómo los gastos no se detienen. Ayer por ejemplo debió pagar los 600 pesos de luz del último bimestre.


“En casa hay que comprar jabón, todo lo necesario y no hay venta”, dice un comerciante que por más que limpia los estantes o trata de convencer a sus escasos clientes, el panorama de su pequeña economía está bajo la sombra de una pandemia.


Si el número de contagios en Oaxaca de Juárez con 12 pacientes confirmados requirierá agudizar las medidas de mitigación y el mercado Benito Juárez cerrara sus puertas, ello significaría eliminar cualquier posibilidad de ingresos para un hombre que es parte del millón 480 mil personas que en Oaxaca se autoemplean o trabajan en la informalidad, sin derecho a nada.

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