Grupos de rescatistas y paramédicos como la delegación de la Cruz Roja en Oaxaca volvió a mandar a Servicios de Salud de Oaxaca el listado de personal porque dos meses después de que inició la vacunación contra la COVID-19 para el personal sanitario, siguen sin recibir la primera de dos dosis que reducirá complicaciones en caso de un contagio.
Los SSO mantuvieron abierto hasta las 10:00 horas de ayer el sitio web donde personal sanitario de instituciones privadas podían descargar un documento electrónico (LAYOUT) que después debían remitir por correo electrónico a la unidad de salud pública.
Haber realizado ese mismo proceso desde hace dos meses para las autoridades federales y estatales, facilitó que la Cruz Roja en Oaxaca pudiera registrar a 163 paramédicos, enfermeras, doctores y personal de intendencia que no han recibido la vacuna, a pesar de la reiterada insistencia.
“La primera vez que lo llenamos sí costó trabajo porque cada elemento envío sus datos y aquí nosotros lo concentramos”, explicó el coordinador de Socorros de la Delegación de la Cruz Roja en Oaxaca, Moisés Santiago Robles, quien considera que tendrán que esperar a saber la fecha de la aplicación.
En Oaxaca la vacunación del personal de primera línea de atención a COVID-19 comenzó a recibir la primera dosis el 13 de enero pasado, 23 mil 400 personas que laboran en alguna área relacionada con la salud completó su esquema con dos dosis anticovid de Pfizer y otras 5 mil 850 tienen pendiente de recibir su segunda dosis.
Fernando es un paramédico que trabaja en el servicio de ambulancias privadas, pero junto con otros colegas se la pasó “cazando” a que en el Centro de Salud con Servicios Ampliados de Tlalixtac o en otro punto de vacunación hubiera excedentes de la vacuna para poder recibir su primera dosis.
“El primer día de vacunación en el Hospital Civil (General Doctor Aurelio Valdivieso) sobraron muchas vacunas y corrieron la voz entre el gremio médico de que quienes quisieran vacunarse, fueran. Es ahí donde mucho personal de ambulancia entró”, sobre todo porque a diario cubren servicios de emergencia y están expuestos al contagio.
No los han contemplado
A pesar de trabajar en el cuidado domiciliario de pacientes con COVID-19, Rafael Altamirano no se ha contagiado de SARS-CoV-2.
Desde hace nueve años es también paramédico, pero el servicio en el que colabora está parado desde octubre por el número de contagios que se presentaron entre sus integrantes.
“Desde que empezó la pandemia nunca dejó de haber accidentes y es un riesgo para nosotros por quienes no saben que están enfermos (son asintomáticos) o porque por temor o inseguridad no dicen que están contagiados”, analizó.
El elevado costo que al inicio de la pandemia tenía el equipo de protección personal (dos mil o tres mil pesos) y la incomodidad al usarlo por tiempo prolongado, impide que a todos lados se acuda con éste, y que entre los grupos de paramédicos se den contagios que les pongan en riesgo de muerte.
“Tener la vacuna para nosotros y para toda la población habla de un beneficio en cuanto a salud, la pregunta si la recibiremos o no, porque desde que empezó la vacunación mandamos nuestros datos, en esta semana nuevamente lo hicimos, pero sinceramente no creo que seamos tomado en cuenta”, desconfía.
Las autoridades de salud aún no indican cuál es el número de personal de salud de la iniciativa privada que se registró para recibir las dos dosis de la vacuna anti COVID-19, ni cuándo podrían empezarles a inmunizar.
Junto con ellos está pendiente de que la reciban cinco mil trabajadores, principalmente administrativos, de los Servicios de Salud que aún no son contemplados.
