Cuando el profesor e integrante del Departamento de Historia y Filosofía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Sanfilippo y Borrás, habla del riesgo y la desprotección que enfrenta México ante una nueva epidemia de sarampión, asume el riesgo de parecer alarmista y estar en contra de los naturalistas.
“El problema es latente y real”, manifiesta con una serenidad tajante que le da saber que la vacuna para prevenir el sarampión existe, “pero no se tiene la cantidad suficiente para hacer frente a una epidemia en México ni en todo el mundo”.
Abundó que serían los jóvenes de entre 15 y 30 años de edad, que carecen de la vacuna, los más afectados por las secuelas de audición o vista.
Entrevistado a propósito de su participación en el segundo día de actividades de la Décima Reunión Bienal Internacional de la Sociedad Internacional de Historia de la Medicina (SIHM), detalló que en el problema por la escasez de medicamentos y vacunas confluyen dos puntos de vista, el moral y social donde los naturalistas rechazan todo lo que se genera a través de la tecnología porque se piensa que las personas deben generar sus propias defensas.
El especialista indicó que como económicamente a las empresas farmacéuticas no les es redituable tener lotes suficientes de vacunas, en la actualidad se enfrenta un desabasto que debería obligar a tener claro que viejas enfermedades como el el sarampión, la tuberculosis, la escarlatina o la poliomielitis no han desaparecido, “sólo están controladas y no debemos bajar la guardia”.
El profesor e integrante del Departamento de Historia y Filosofía de la Universidad Nacional Autónoma de México identifica que los naturalistas han propiciado que las personas se dejen de vacunar porque piensan que “las vacunas son tóxicas” y ahora se da una nueva ola de casos que pueden provocar un gran problema porque las defensas naturales, en aras de limpieza y una vida sana, han bajado en las personas.
Cabe recordar que el 31 de agosto pasado la Dirección General de Epidemiología reporta que el 10 de febrero pasado se identificó el primer caso de sarampión en este año, además que se han presentado otros 14, la mayoría importados o asociados a importación en seis entidades del país: Quintana Roo, Estado de México, Guerrero, Nuevo León y Chihuahua.
