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Enfermera sufre acoso y agresión por sujeto al señalarla como portadora de COVID-19 en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Ni bien acababa de bajarse de un taxi colectivo de San Agustín de Las Juntas que la llevó a la Central de Abasto, cuando la pasante de enfermeria Alma escuchó a un hombre -alto y de complexión robusta- gritarle con enojo y desprecio:


“¡Usted debe estar en el hospital, viene contagiando, viene infectada, ustedes son los del problema, tú deberías dormirte afuera del hospital!”, vociferó un hombre adulto.


Alma -nombre ficticio para preservar su identidad, trato de no tomarle importancia y siguió caminando sobre la banqueta del Periférico, ante la mirada indiferente de los pocos transeúntes y conductores.


Además de agredida, la enfermera se sintió ignorada por quienes compartían el mismo espacio público, pero no quiso pedir ayuda, prefirió caminar y armarse de valor para contestarle:


“Al contrario, nosotros estamos para brindarle atención”, alcanzó a decir, pero el hombre que vestía con un pantalón oscuro y una playera blanca, no dejó de seguirla, comenzó a jalarle el cabello fuertemente, hasta que Alma escuchó que su cuello tronó.


Nadie la defendió 


“En cuanto me soltó el cabello me fui corriendo, cruce la avenida a pesar de que los dos semáforos estaban en verde, por fortuna es que no había tráfico; llegué al sitio de taxis de San Jacinto Amilpas y me subí a uno”, recuerda con la sensación de impotencia.


Entre nervios, angustia, y la adrenalina encima, trató de exorcizar el dolor llorando, pero nadie le preguntó el motivo ni si se encontraba bien.


Así llegó al Centro de Salud y Servicios Ampliados, de San Jacinto Amilpas, donde desde el 1 de febrero realiza su servicio social.


En ese centro de salud contó lo ocurrido, la revisaron y pidieron que se quedara a cumplir su turno de 12 horas, pero como paciente. A la mañana siguiente acudió al Hospital General Doctor Aurelio Valdivieso por una radiografía que confirmó que tiene esguince cervical de segundo grado derivado del jaloneo del que fue víctima.


Por una semana Alma debe usar collarín y además debe descansar diez días. Su caso es la primera agresión a personal médico o de enfermería que se conoce en Oaxaca durante esta contingencia por COVID-19.


En el Hospital Valdivieso a Alma el Agente del Ministerio Público le tomó la declaración, pero duda que se castigue a su agresor.


Sabe que la impunidad podría sepultar su caso en una pila de expedientes de delitos sin resolver, por eso quiso hacerlo público, “para evitar que alguna otra persona que sigue laborando en una unidad médica sea agredida”.


Al momento de la agresión Alma no portaba su uniforme completo, sólo una filipina color azul, su pantalón de mezclilla y zapatos blancos, porque desde la semana pasada la jurisdicción sanitaria de Valles Centrales notificó al personal mediante un escrito que antes de llegar a sus unidades médicas vistan de civil para evitar agresiones, como las que ya se habían reportado en otras entidades del país al aumentar los casos de COVID-19.

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