Entre la abrumadora cifra de más de 55 mil contagios y casi 4 mil 100 decesos por COVID-19, el número de personas con VIH que han enfermado o fallecido ha pasado casi desapercibido durante la pandemia.
La Unidad de Epidemiología de los Servicios de Salud de Oaxaca contabiliza 118 personas con VIH que han dado positivo a SARS-CoV-2 y de ellas 16 han perdido la vida, el caso más reciente ocurrió en junio pasado y corresponde a una mujer de 58 años.
El primer deceso se presentó en abril de 2020 en el Hospital de la Niñez Oaxaqueña doctor Guillermo Zárate Mijangos, donde se atendió a una niña de cuatro años originaria de la Costa, quien además tenía cáncer.
La otra persona más joven que ha fallecido con VIH tenía 22 años, el resto son personas mayores de 25 y la mayor era un hombre de 52 años.
“Es sabido que en las personas con VIH el tratamiento antirretroviral les ayuda a eliminar el coronavirus, no al cien por ciento, pero esa es la razón de que no afecte tanto a este grupo que es inmunosuprimido”, explicó la jefa de la Unidad de Epidemiología, Yuko Nakamura López.
De las 16 defunciones por COVID-19 contabilizadas entre personas con VIH, cuatro corresponden a mujeres y 12 a hombres, siendo en el 2020 el año que concentra más con 13, a diferencia de las tres que se han reportado en este 2021, las cuales corresponden a dos mujeres y un hombre de entre 54 a 60 años.
Salvo en la Sierra, los decesos se han presentado en las cinco jurisdicciones sanitarias, pero es en la de Valles Centrales donde se concentran ocho.
Otras enfermedades
En algunos casos además de VIH enfrentaban otra comorbilidad como el asma, la diabetes y la hipertensión, siendo estas dos últimas enfermedades las que están presentes entre el 35 y 40 por ciento de los decesos.
Después de la hipertensión, la diabetes y la obesidad, la enfermedad más frecuente en pacientes de COVID-19 que pierden la vida es la insuficiencia renal con 655 casos, de los cuales fallecieron 271.
En la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, las cardíacas y el tabaquismo "los números son muy similares".
De los casi 4 mil decesos por COVID-19 documentados, sólo en 15 se trata de personas que no enfrentaban otra enfermedad, cinco en el rango de 36 a 46 años y el resto mayores de 51 años, informó Yuko Nakamura.
La Jefa de la Unidad de Epidemiología recalcó que “si todos los enfermos estuvieran controlados sería otro el panorama de la pandemia en Oaxaca” porque “el grupo más cargado, incluso en personas jóvenes, sigue siendo nuestra población que tiene obesidad, diabetese hipertensión que contribuyen a que la COVID-19 se complique.
