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En Oaxaca, batallan pacientes por prueba COVID-19

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Hace una semana el señor Gildardo, de 63 años, comenzó con fiebre y su esposa Cristina creyó que se había resfriado, pero cuando el problema se prolongó por días, buscó que en el Hospital General de San Pedro Pochutla le hicieran la prueba para descartar o confirmar si tiene COVID-19.


La respuesta del subdirector de ese nosocomio, Luis Enrique Ricárdez, fue tajante: “no se están tomando muestras para la población abierta, tendría que estar hospitalizado”, a la vez de que le recomendó un laboratorio particular donde la prueba cuesta entre 2 mil 800 y 3 mil 800 pesos.


Cristina siguió el consejo y contactó al laboratorio, el único que en ese municipio de la Costa que realiza ese tipo de pruebas. Por la molecular, que tarda 48 horas en entregar los resultados, el costo es de 3 mil 800 pesos, mientras que la de antígeno que arroja un resultado en 30 minutos, se deben pagar 2 mil 800.


“Es desesperante tocar y tocar puertas y que nunca se abran, las autoridades dicen que hay pruebas para todos, llegas al hospital y compruebas que no”, denunció la señora Cristina, quien hasta antes de la pandemia había creído que el sistema de salud funcionaba, “pero no es cierto”.


Hasta el reporte de este miércoles, los Servicios de Salud de Oaxaca han notificado 56 mil 896 casos, de los cuales 35 mil 900 son positivos a COVID-19 y apenas el 4.6 por ciento (mil 781) corresponden a la jurisdicción de la Costa, la segunda de seis con menos casos notificados.


0.3% de la población de Pochutla con SARS-CoV-2


San Pedro Pochutla únicamente ha reportado 175, dos notificados ayer, así como 17 defunciones, cuando el municipio está conformado por 43 mil 860 habitantes.


El Hospital General de San Pedro Pochutla sólo tiene capacidad para cuatro camas de pacientes COVID-19 y aunque la semana pasada se reportó que operaba hasta al 300 por ciento, ayer los Servicios de Salud de Oaxaca indicaron que funcionaba al 75 por ciento con la atención de tres pacientes.


La limitada capacidad de resolución de ese nosocomio hace que a Cristina le preocupe la salud de Gildardo, a quien en octubre del año pasado le diagnosticaron con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), pero en el Hospital General Doctor Aurelio Valdivieso, en la ciudad de Oaxaca, porque en Pochutla no había neumólogo.


“En el hospital nos dijeron de todo, que hasta tenía problemas del hígado, pero no era cierto. Nos dieron un pase para el Hospital General Doctor Aurelio Valdivieso, sabiendo que era difícil que por la pandemia lo fueran a recibir, tuvimos que pedir favores para que pudieran atenderlo”, recuerda Cristina.


El neumólogo que a distancia le da seguimiento a Gildardo pidió la prueba para descartar COVID-19, por su antecedente de EPOC. Con paracetamol Cristina le ha controlado la fiebre a Gildardo, no lo lleva al hospital para que lo revise un médico, “porque no nos están dando chance, salvo que vaya más grave y es para que lo hospitalicen”.

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