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Eleva hongo riesgo de muerte en pacientes con COVID-19

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

La mortalidad de hasta un 80 por ciento a la que se enfrentan pacientes críticos intubados por COVID-19 podría aumentar en caso de que también presenten una infección por el hongo cándida auris.


Los primeros 10 casos en pacientes con COVID-19 hospitalizados en Nuevo León hicieron que el Gobierno de México lanzara una alerta entre las unidades de Vigilancia Epidemiológica Hospitalaria y la Red Nacional de Laboratorios de Salud Pública.


En Oaxaca los Servicios de Salud no han emitido un pronunciamiento o información al respecto, pero el presidente de la Asociación Oaxaqueña de Medicina Crítica, Aarón Tito Santiago López, señaló que su presencia en una entidad del país debe considerarse como un foco rojo y poner a todo el país en alerta.


En el artículo que recientemente publicó la revista The Lancet a Siddharth Jaggavarapu, Eileen M. Burd y David S. Weiss, se especifica que la cándida auris es un hongo patógeno emergente que con frecuencia es resistente a múltiples clases de antifúngicos (compuestos utilizados en el tratamiento de las infecciones causadas por hongos) y es difícil de erradicar de los hospitales porque puede sobrevivir durante períodos prolongados en superficies contaminadas.


Desde el 4 de octubre de 2018 Jacques F. Meis y Anuradha Chowdhary advirtieron en su artículo “Candida auris: una amenaza mundial para la salud pública por hongos”, de la poca importancia de la micología, ciencia que estudia los hongos, en la salud pública en varias partes del mundo. 


El intensivista Tito Santiago reconoció la gravedad de que en Nuevo León a finales de noviembre se hayan identificado 34 colonizaciones de este hongo en pacientes que lo reportan en su cuerpo, pero no tienen síntomas de infección y que después se hayan detectado en 10 pacientes hospitalizados por COVID-19. 


Explicó que este tipo de hongo se adquiere en espacios hospitalarios, principalmente en pacientes con un sistema inmune comprometido, que sobrevivió a neumonía, que tuvo ventilación mecánica o traqueostomía, lo que debilita su cuerpo y posibilita infecciones.


La presencia de este hongo puede detectarse cuando existe una mala evolución en un paciente con COVID-19 o que su función respiratoria sea pobre, por lo que “se deben tomar muestras de secreción bronquial buscando germenes oportunistas”.


Advirtió que cuando el paciente ya fue extubado y salió del hospital, el hongo cándida auris podría hacer pensar que no se ha recuperado de la COVID-19 o va mal, aunque “es muy poco frecuente”.


Un paciente que soportó dos o tres semanas intubado tiene mucho más riesgo de enfrentarse a este tipo de infección por cándida auris, lo que obliga a que se hagan estudios de microbiologia en los hospitales con área COVID.


“Es un hongo agresivo, nuevo, en estudio; el tratamiento tiene que ser enfocado en base en un cultivo microbiológico y se debe poner en manos de un infectólogo".


Aarón Tito Santiago López


Pdte. Asociación Oaxaqueña de Medicina Crítica


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