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Electrofitness, la ciencia y deporte por un objetivo

Foto(s): Cortesía
Redacción

Cuando la ciencia y la tecnología intervienen en diversos procesos, el resultado probablemente será positivo. Y en este caso, así lo es. Hoy existe un método que ayuda a crear un cuerpo fuerte y activo: la electroestimulación. Este es un recurso que se ha utilizado durante años en el campo de la rehabilitación y de la readaptación de lesiones.


Sin embargo, el electrofitness o estimulación muscular a través de impulsos eléctricos es perfecta para complementar el entrenamiento de una persona que ya se encuentre en forma, o para comenzar a hacer ejercicio y empezar a identificar grupos musculares.


El electrofitness es un entrenamiento físico guiado por un entrenador personal que combina ejercicios convencionales con diferentes ritmos de electroestimulación a través de un chaleco que presume, a diferencia de los electroestimuladores más utilizados hasta la fecha, en trabajar conjuntamente todos los grupos musculares de forma simultánea con el ejercicio, pudiendo modificar las intensidades.



 


En específico, estos chalecos utilizados en el electrofitness utilizan la conocida electroestimulación muscular o estimulación eléctrica muscular, reconocida por su desempeño con aparatos electroestimuladores en el mundo de la rehabilitación y algo menos en el rendimiento deportivo, posiblemente por sus escasas ventajas.
La electroestimulación actúa sobre los puntos motores del músculo. A grandes rasgos, consiste en provocar la contracción de la fibra muscular a través de una serie de corrientes eléctricas, reguladas por un aparato. Se crea una diferencia de potencial entre unos electrodos de superficie, lo cual estimula el nervio motor y reproduce la contracción muscular.
 


¿En qué consiste?


El sistema es sencillo, gracias a un traje especial equipado con electrodos se emiten unos impulsos eléctricos de baja frecuencia a los músculos que hacen que estos se contraigan y, por tanto, se estimulen. De esta manera, se pueden trabajar grupos específicos de musculatura de manera aislada y activa.


Todo ello hace parecer que la EMS es una técnica ideal de entrenamiento y, sin duda, cuenta con un gran número de beneficios que la hacen idónea para un gran número de personas. Sin embargo, conviene tener en cuenta que, al igual que sucede con otro tipo de ejercicios, existen algunos riesgos que pueden acarrear secuelas si no se aplica de una manera correcta.



 

En crecimiento


Es la estimulación eléctrica muscular, una técnica que hasta hace poco sólo se empleaba en la recuperación de lesiones y que hoy, adaptada a la persona sana, ha provocado que los centros específicos donde se imparten las sesiones se multipliquen y algunos gimnasios ya lo incluyan en sus ofertas.
Hoy, la esencia es ofrecer un servicio individual y tejer un plan de preparación para conseguir los objetivos previstos. Los monitores, licenciados en educación física, orientan al cliente con un estudio minucioso y progresivo de su estado físico y le asesoran paso a paso cubriendo todos los campos de su salud. Una mezcla que combina la última tecnología del siglo XXI con el deporte de siempre.
 


+De


La electroestimulación no está indicada para todo el mundo. Por ejemplo, las mujeres embarazadas y los enfermos de corazón no deben realizar esta actividad. Igualmente, pacientes con hernia de hiato, inguinal o diástasis abdominal, con trastornos autoinmunes o con hipertensión no controlada, hipertiroidismo, varices, pueden ver sus síntomas agravados por el uso de esta técnica.
Pero, en estos últimos casos, deberá analizarse de forma aislada ya que se habla de contraindicaciones relativas.
 


¿Sabías que?


El electrofitness es una combinación de entrenamiento físico con un entrenador personal y que genera una estimulación muscular eléctrica.

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