Con cuanto ahínco luchaste por conseguir entrar a esa maravillosa escuela, en donde siempre soñaste en formarte como un profesional, después de tres intentos por fin tu constancia te llevo a pasar el examen de admisión y por fin pudiste estar en esa aula de clases que muchas veces fue parte de tu imaginación. Pero desafortunadamente, esa dicha solo duró unos cuantos meses, porque al poco tiempo, te viste involucrado en una riña sin sentido con uno de tus maestros, y por tal motivo, fuiste expulsado…
Nuevamente te viste sin un camino que seguir. Pero en ti ha existido la búsqueda por mejores horizontes, y enfocaste tus pasos a aprender un oficio que te permitiera tener un ingreso, fuiste el mejor en tu área, y realmente lo disfrutabas, pero nuevamente la adversidad se cruzó en tu camino, y te viste en la necesidad de abandonar este buen trabajo.
Tu juventud y ganas de salir adelante, te hicieron nuevamente enfocarte y las puertas de un centro educativo se abrieron para ti, estabas encantado, pues esta oportunidad se acercaba mucho a realizar plan de ser un buen profesionista y
empezaste el aprendizaje con toda tu energía puesta en ello.
Un día en plenos ejercicio físico, derivado de una clase, te lastimaste una rodilla, por lo cual tuviste que postergar ese entrenamiento tan valioso para seguir en tu preparación.
Tal vez te preguntes, ¿porque tienes tan mala suerte? ¿Por qué cuando por fin logras algo benéfico, aparece un motivo para que se vuelva inalcanzable para ti?. Esta historia tal vez tenga que ver con muchos de nosotros, pero si nos detenemos a analizar un poco lo que nos pasa, podremos encontrar algunas respuestas.
Preguntarnos: ¿Desde dónde queremos las cosas? ¿Será desde una búsqueda de aprobación, desde el miedo, desde la angustia, desde un deseo absurdo de competir con alguien? ¿o desde un real y sentido anhelo que nace de nuestro corazón y nuestra alma? Cuando aprendemos a diferenciar esto, es cuando sucede la magia en nuestra vida, las cosas se acomodan de tal forma que todos nuestros sueños se van plasmando de manera maravillosa, porque nuestra atención y más alta conciencia están puestos en eso que tanto amamos.
No permitamos en nuestro camino el auto boicot, caminemos con los ojos abiertos hacia donde queremos llevar nuestra existencia. Poco a poco aprenderemos a valorar el éxito y a aprender de nuestro fracaso, ambos son importantes en nuestro crecimiento.
"En cada acto hay que preguntarnos: ¿Desde dónde queremos las cosas? ¿Será desde una búsqueda de aprobación, desde el miedo, desde la angustia, desde un deseo absurdo de competir con alguien? ¿o desde un real y sentido anhelo que nace de nuestro corazón y nuestra alma?"
