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El calvario de perder a un familiar por COVID-19 en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

El duelo, entendido como el proceso psicológico que se vive después de una pérdida, es un mecanismo normal en un ser humano que enfrenta la partida de un ser querido; sin embargo, deja de ser normal cuando la persona se queda estancada en el recuerdo, el llanto o el enojo. ¿Hasta dónde el duelo pasa a ser patológico?


Uno de los elementos determinantes en la respuesta es el tiempo, destaca Gadiel Vázquez García, psicólogo de la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca (SSPO). 


“El duelo está relacionado con pérdida o fallecimiento de un ser querido. De manera conceptual y cuadrada es un proceso que se vive en diferentes momentos, etapas y formas; un proceso que conlleva a una adaptación emocional, es decir que la persona se vuelva a adaptarse emocionalmente”, señala.


La recuperación


Hay ciertos periodos en donde la persona, aún sin ayuda profesional, debe recuperar el equilibrio. Si bien cada proceso debe llevar su propio ritmo, el duelo normal puede ir de los seis meses a un año.


“Cuando han pasado dos años y sigue en etapa de enojo y negación, hay estancamiento y una situación patológica. El hecho de pasar por las etapas es totalmente normal, pero estancarse meses en una y no poder avanzar, es patológico”, indica.


El experto en el tema explicó que perder un ser querido es una de las situaciones más fuertes que se puede experimentar a lo largo de la vida. En una primera etapa puede haber negación, decir frases como: esto no me está pasando. Una segunda fase contempla el enojo contra todo, incluso hacia la misma persona que se fue.


Al principio también puede ser que atesore una prenda o un objeto, pero si al paso de unos años no se logra desprender de éstos, puede ser que requiera ayuda para recuperar la estabilidad emocional.


El duelo antes de la pandemia y actualmente -agregó- es completamente distinto porque las circunstancias han sido complicadas de afrontar. “Nosotros por nuestra cultura tenemos rituales al momento de despedir a nuestros seres queridos, esos rituales suavizan nuestras emociones, nuestro sentido de culpa, el hecho de ir a una tumba y enterrar a nuestro ser querido, esos ritos a los que estamos acostumbrados y suavizan el dolor, no se pueden dar ahora de esa manera”.


Vázquez García precisó que el duelo no sólo se remite a la pérdida de personas, también se vive con la pérdida de un objeto o un trabajo, actualmente ocasionado principalmente por la pandemia. “Muchos despidos que han sido repentinos, hacen que la situación se vuelva más compleja”.

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