Desde agosto de 2018 que le diagnosticaron leucemia mieloblástica aguda, Lía Valentina no había tenido una recaída que la hiciera estar casi un mes hospitalizada. Antes de que acabara el año tuvo que ser sedada y entubada, sin oportunidad de expresar lo que le hubiera gustado recibir el Día de Reyes.
Viridiana Reyes, su madre, cree que el mejor regalo para su hija sería recibir sangre y plaquetas hasta que sea dada de alta del Hospital de la Niñez Oaxaqueña doctor Guillermo Zárate Mijangos, en San Bartolo Coyotepec, donde requieren al menos cinco donadores por día.
El domingo y ayer logró que consiguieron esa cantidad de donadores, pero sólo uno pudo donar plaquetas y el otro sangre “luego de pasar las pruebas”.
Además, “Lía está con unos anticuerpos que no le dejan recibir las plaquetas”, por lo que las y los donadores deben tener sangre tipo O negativo o A negativo, “esa es una sangre que se convertiría en una esperanza para que su cuerpo desarrolle su sistema inmune”, lo que llevó a su madre a compartir un video en las redes sociales.
Sin pensar en juguetes
Desde que a Lía se le diagnosticó cáncer en la médula ósea, a sus dos años comenzó a luchar por su vida. En agosto pasado tuvo una primera recaída, pero sólo estuvo hospitalizada 15 días. La de ahora ha sido la más prolongada.
El 11 de diciembre volvió al hospital y desde el 28 está sedada. Su madre recuerda que todavía tuvo oportunidad de pedir “un carrito” para Navidad, pero ahora no ha visto y mucho menos abierto los regalos que llegaron a donar al Hospital de la Niñez por Día de Reyes.
Este es el único hospital en la entidad con especialidades pediátricas que atiende a población no derechohabiente. Las 60 camas censables están ocupadas y otras 19 también, cinco de urgencias, cuatro de terapia intensiva y diez de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales.
Al año atiende a un millón 700 mil infantes, 322 con algún problema oncológico, como José Manuel, quien desde el 2017 trata de superar una leucemia.
Medicamento, otro regalo
Su madre Rufina Sánchez recuerda que desde julio le empezó a doler la cabeza y se hospitalizó casi un mes, hasta agosto pasado. El viernes tuvieron que dejar de nuevo su casa en Santa María Zoquitlán y con un buen tratamiento abandonar el hospital en estos días.
En una gaveta y sobre la mesa que le sirve para comer, la adolescente de 15 años ha acumulado una decena de juguetes que han donado las personas que por el Día de Reyes acuden a este hospital, más de los que hubiera esperado en una familia de siete hijos cuyo padre Esteban se dedica al campo.
Sus visitas constantes al hospital le han dejado un panorama claro y a la vez incierto, por lo que ya no piensa estudiar una vez que termine el tercero de secundaria.
Abundó que no pide nada, es su madre quien admite que si pudiera tener un regalo sería las diez ampollas de metrotexato que va a requerir en febrero, cuando vuelva a tratamiento.
En esta ocasión el medicamento estuvo disponible en el Hospital de la Niñez, pero para el mes próximo es posible que no tenga la misma suerte.
