Por los 50 millones de pesos que el 9 de diciembre legisladores locales decidieron aprobar al Hospital de la Niñez Oaxaqueña, parecería que en 2018 el presupuesto aumentó 187%, pero en realidad es un recorte de 34% de lo que ejerció durante este año.
Es además, la mitad del presupuesto que ese hospital requiere para operar con solvencia.
“Hablan de 50 millones para el hospital, pero no han dado la cifra oficial y sí, es una cantidad inferior a lo que realmente se ejerció 2017, apenas y vamos a salir”, dijo la directora del nosocomio, Rocío Arias Cruz.
Presupuesto original
En diciembre de 2016 los legisladores autorizaron al Hospital de la Niñez un presupuesto de 17 millones 122 mil 447 pesos, de los que se ocuparon $16.9 millones para pagar honorarios de 107 personas, entre médicos, administrativos y personal de mantenimiento.
En marzo pasado la Secretaría de Finanzas se vio obligada a autorizar una ampliación presupuestal para cubrir esos 16.9 millones de pesos, pues se requerían cubrir 1.3 millones mensuales de sueldos.
Antes de eso, en enero requirió otra ampliación presupuestal de cinco millones de pesos, a los que se suman nueve millones en julio para compra de medicamentos y otros 10 millones en noviembre pasado.
A esos recursos se suman cinco millones más en obras de rehabilitación del sistema de energía eléctrica y otros cuatro millones para obras de impermeabilización y rehabilitación del edificio.
¿Privatizar, una solución?
En conjunto, con el presupuesto original y las ampliaciones, el Hospital de la Niñez cerrará el 2017 ejerciendo alrededor de 67 millones de pesos, que se traduce en 34% más de lo que autorizó el Congreso Local como presupuesto para 2018.
La única salida que la directora del nosocomio ve para evitar repetir una crisis, es lograr que su operatividad sea autosustentable, “que el presupuesto lo genere el propio hospital”, elevando la cantidad de atenciones que serían pagadas por el Régimen Estatal de Protección Social en Salud, así como de gastos catastróficos o el Programa Seguro Médico Siglo XXI.
