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Día Mundial de la Lucha Contra el Cáncer de Mama; fuerza y corazón, las mejores armas

Foto(s): Cortesía
Redacción

El cáncer de seno se origina cuando las células en el seno comienzan a crecer en forma descontrolada. Estas células normalmente forman un tumor que, a menudo, se puede observar en una radiografía o se puede palpar como una protuberancia. El tumor es maligno (cáncer) si las células pueden crecer penetrando (invadiendo) los tejidos circundantes o propagándose (metástasis) a áreas distantes del cuerpo.


El cáncer de seno no distingue clase social, sexo, ni edad, pues pueden padecerlo mujeres y hombres, adultos o jóvenes; te presentamos las historias de dos mujeres de diferentes edades, que tras ser detectadas con cáncer, han decidido enfrentar la enfermedad con optimismo y llevan un proceso positivo en su lucha contra el cáncer de mama, que han vivido por poco más de un año.


“Me falta mucho por vivir"


Cuando te dicen “usted tiene cáncer”, es una palabra que te tira hasta el piso, pero depende de uno salir adelante y también la familia juega un papel muy importante; yo, gracias a Dios, tuve el apoyo de mi esposo, mis hijas y mis nietos.


Cuando llevas el tratamiento llegan momentos en los que dices “ya no”; la primera, la segunda, tercera, cuarta quimioterapia te devastan, prácticamente te acaban; yo sí me puse muy mal, pero tengo una nietecita que fue mi motor porque esa niña llegaba, se preocupaba por mí, me hacía comer y me hizo ver que me falta mucho por vivir.


Como persona y como mujer sé que valgo mucho, no soy un seno, no porque no tenga un seno ya no soy mujer; sigo siendo mujer, sigo siendo esposa, sigo siendo mamá y sigo siendo abuela; eso no te impide seguir adelante.


Yo soy muy positiva y sigo haciendo las actividades que me gustan como bordar, tejer y aprender cosas nuevas, ya no puedo hacer repostería porque no puedo acercarme al calor, pero todo lo demás lo sigo haciendo.


Todo este proceso ha sido muy difícil porque mi esposo es una persona discapacitada, él no tiene el pie izquierdo, pero salimos adelante porque la vida sigue; tengo seis hijas, muchos nietos y de una de mis hijas, mi nena, aún no tiene hijos y yo los quiero conocer y pido a Dios llegar a conocerlos.


“No pasa nada, yo no me voy a morir"


Cuando me enteré, el doctor me dijo que podía ser un quiste, porque me dijeron que estaba muy chica para tener cáncer, de ahí me operaron y me dijeron que sí era cáncer; me sentí mal, sí me sentí rara, pero dije: “No pasa nada, yo no me voy a morir”.


Yo fui con mi marido y él sí empezó a llorar y a llorar, y yo le dije: “No te preocupes, no pasa nada, vamos a salir adelante, tú sabes cómo soy yo”.


Por quien pensé fue por mi mamá, porque se iba a poner muy triste y cuando le dije, ella empezó a llorar y dijo: “No hija, tú no tienes eso”.


Y le dije: “Sí mamá, sí tengo eso, pero no te preocupes, yo voy a sanar, voy a salir adelante”.


Mi mamá estaba muy triste, pero le dije que no por tener esa enfermedad me iba a morir, porque como apenas tiene un año que yo me casé, yo quería luchar, yo quiero tener hijos y sólo Dios sabe si me voy a morir o no, pero no, yo voy a salir adelante.


Y así empezamos, por un rato me sentía triste y luego se me pasaba; sí sufrí un poco, sí sentí síntomas y esto y lo otro, pero aguanté; aún no tengo hijos, pero está mi mamá, mi papá, mis hermanos y mis sobrinos, por ellos le echo muchas ganas.


Me gusta salir, divertirme, reírme mucho, platicar con las personas y muchas me dicen “tú no te ves enferma” y yo les digo que estaré enferma, pero no me siento enferma; cuando me operaron me puse triste, pero no porque me quitaron un seno voy a estar triste; me quedó una cicatriz, pero gracias a esa cicatriz estoy viva, estoy respirando, estoy con familia y tengo a mi pareja que me apoya y quiere estar conmigo.


Esta enfermedad llegó de repente, pero prefiero ser yo la que tenga esta enfermedad que alguien de mi familia, pues ellos son muy débiles y sé que no lo aguantarían y yo sí, yo sí aguanto; cuando recibí la primera quimio, sentí que no aguantaba, pero dije: “voy a aguantar, eso y más”.


Tres días me sentí mal, y al cuarto me puse a comer como si nada me hubiera pasado, se me cayó el pelo y me puse triste, me vi al espejo y me dije: “No porque se me cayó el pelo voy a estar triste, sí un ratito nada más, pero ya; me va a volver a salir y a lo mejor hasta más bonito”. Ya me está naciendo mi cabello y pronto dejo mi gorrito.


Según la Organización Mundial de la Salud


Cada año se producen 1,38 millones de nuevos casos y 458 mil muertes por cáncer de mama.


El cáncer de mama es más frecuente en las mujeres, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo.


En los países de ingresos bajos y medios, su incidencia ha aumentado constantemente en los últimos años, debido al aumento de la esperanza de vida y de la urbanización, así como a la adopción de modos de vida occidentales.


Los conocimientos actuales sobre las causas del cáncer de mama son insuficientes, por lo que la detección precoz sigue siendo la piedra angular de la lucha contra esta enfermedad.

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