Adiós a las noches de Gatell. Fueron 451 conferencias encabezadas por Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud en las que, como toda una estrella de rock, se crearon clubes, incluso, grupos dedicados a defenderlo cuando sentían hostilidad de los periodistas que lo cuestionaban sobre la cantidad de muertos que estaba dejando a su paso el covid-19.
Su club de fans Grupo de Apoyo Doctor López Gatell aguardó afuera de la calle Moneda.
Le llevó un pastel con la leyenda “Gracias al equipo médico por las conferencias”, asimismo se escuchó al Mariachi Juvenil de Veracruz que entonó El Rey, A Mi Manera, Amigo, Serenata Huasteca.
Ataviado con traje azul marino, camisa azul claro y corbata a rayas rojas, Lopez-Gatell, con ojos llorosos, salió a recibir y agradecer a sus fans que le entregaron el pastel, un enorme arreglo de rosas blancas, así como un muñeco de tela, un Gatell elaborado a mano.
“Doctor Gatell, ¡Viva!”. Le lanzaban porras, muchas mujeres hasta suspiraban.
Se sentían complacidas con el manejo de la pandemia.. Y esas fans querían más. Tocarlo. Se sacaron fotografía, selfies, se dejó apapachar.
“Me conmueven las expresiones genuinas de generosidad”, dijo a MILENIO. El rostro de López-Gatell acaparó la atención de México cuando surgió el coronavirus. Se convirtió, desde entonces, en galán de moda de las vespertinas.
Gatell informó, pero también enamoró y sedujo desde la pantalla a multitudes que lo vieron como un héroe capaz de atacar a un virus letal inviable. Las 19:00 horas se convirtieron en las conferencia más vista en Palacio Nacional, incluso, los medios de comunicación se formaba a las afueras de la calle Moneda, cada vez más temprano, para estar en primera fila y se peleaban el micrófono para formular preguntas sobre ese extraño virus procedente de Wuhan, China.
“La epidemia no ha acabado. Estamos con un comportamiento a la baja, similar a la segunda y tercera semana de abril de 2020”, incluso, la epidemia está intensa en Quintana Roo y Yucatán, principalmente. En la última conferencia se dedicó a hablar de lo hecho para mitigar, contener y aplanar la curva epidémica.
Se hizo acompañar de Gustavo Reyes Terán, titular de la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad y Ruy López Ridaura, director general del Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (Cenaprece), y Ricardo Cortés Alcalá, director general de Promoción da la Salud.
Cuando llegó el virus a México, un 27 de febrero de 2020 a través de tres empresarios mexicanos que estuvieron en un convención en Italia, le activó la alerta. “Se tenían siete semana de preparación hospitalaria”, recordó.
Era necesario “reconvertir ante un sistema de salud desmantelado, en situación crítica”, producto de 40 años de corrupción y abandono. Hacia 28 de enero, México contaba con 2 mil 738 camas de atención crítica y 6 mil 175 ventiladores. No había medicamento ni vacuna alguna.
Se tenían registrados 237 mil 963 médicos, de los cuales 123 mil eran generales y el resto tenía alguna especialidad, de acuerdo con un reporte de la Secretaría de Salud que ubicó a ocho entidades con niveles parecidos a los de países con altos niveles de pobreza como es Sri Lanka, Nigeria.
En los institutos y hospitales de alta especialidad, detalló Reyes Terán, se contaba con 132 camas para intubados y 46 en la zona regional. Se creció a 555 y 133, respectivamente, en sus 12 unidades médicas.
En esta última conferencia solo recordó el martes 21 de abril, cuando México entro a la fase 3, catalogada como las más peligrosas. La época en la que el pánico se apoderó de todos.
México se enfrentaba con: Médicos inconformes, con fabricantes, ubicados en el país, molestos con las licitaciones de medicamentos y materiales de salud por parte de la Oficialía Mayor de la Secretaría de Hacienda, así como con algunos gobiernos de oposición furiosos por la desaparición del Seguro Popular y la imposición del Instituto de Salud para el Bienestar que, a su parecer, nació sin un estructura jurídica ni financiera.
Por ello México negoció con China para adquirir insumos, batas, cubrebocas KN95, ventiladores, equipo. Todo era insuficiente. Sus modelos matemáticos no estuvieron exentos de severas críticas. Según el funcionario, México podría tener hasta 8 mil decesos, pero la realidad sobrepasó las estimaciones.
El virus causaría más daño, de acuerdo con las autoridades, por el perfil epidemiológico, padecer obesidad, diabetes, cardiopatías. En su última conferencia tampoco se recordó el 18 de marzo 2020, cuando la Secretaría de Salud confirmó el primer fallecimiento de un paciente por covid-19 en México.
Un día como hoy pero de 2020, en México se tenían confirmados 133 mil 974 casos de covid y 15 mil 944 muertes. Hoy, 11 de junio de 2021 la cifra se elevó a 229 mil 823 muertos.

