PUERTO ESCONDIDO, Oaxaca.- En el panorama epidemiológico de enfermedad respiratoria viral por COVID-19, ofrecido este miércoles por la Jurisdicción Sanitaria Costa y basado en las estadísticas del corte del día 10 de noviembre, son mil 145 los casos acumulados en esta zona y se agrega el municipio de Tataltepec de Valdés al listado, con un caso positivo.
“Tenemos 21 casos nuevos respecto al corte anterior y se agrega un caso nuevo en el municipio de Tataltepec de Valdés, para un total de 39 ayuntamientos con casos confirmados, de los 55 que son área de responsabilidad de esta jurisdicción; además, de los casos confirmados, 1,003 han sido casos recuperados, representan el 88 por ciento del total de casos confirmados; 116 han sido defunciones y representan el 10 por ciento del total y son 26 casos activos que están en aislamiento domiciliario y seguimiento epidemiológico”, resaltó el doctor Yair Méndez Ramírez.
Respecto a otras enfermedades, el coordinador de vigilancia epidemiológica explicó que las arbovirosis, presentes a la semana epidemiológica número 44, son principalmente dengue, en menor número zika y chagas.
“Tenemos 30 casos confirmados de dengue, de los cuales 14 son casos confirmados de dengue no grave; 14 de dengue con signos de alarma y dos casos confirmados de dengue grave para este año 2020”, precisó.
Dentro de las arbovirosis también están las enfermedades por virus zika y chikungunya, de las que sólo se ha identificado un caso de zika en San Pedro Pochutla, explicó el especialista.
Chagas, la enfermedad silenciosa
A su vez, indicó que cada año se tienen registros confirmados de casos de la enfermedad de chagas, padecimiento diferente al dengue.
“Cuando tenemos presencia de dengue en una localidad, generalmente tenemos de tres a ocho personas con dengue en un período de tiempo corto; sin embargo, no es así con la enfermedad de chagas, también denominada la enfermedad silenciosa; la región es área endémica de la chinche besucona, la cual puede trasmitir esta enfermedad parasitaria”, dijo.
Abundó que el parásito vive en el intestino de esta chinche que suele alimentarse de sangre de humanos y algunos animales, que al defecar heces con parásitos, se genera una reacción inflamatoria en la piel, que se manifiesta como una roncha de color rojo, dura, caliente y da mucha comezón. Al rascarse la persona, inocula el parásito en el organismo que suele anidar en el corazón, intestino o sistema nervioso. Tarda un promedio de 10 años en que se presenten los síntomas, causando daños irreversibles en dicho organismo.
El doctor Méndez Ramírez recomienda a la población costeña que si ven chinches de cola aplastada, color obscuro y franjas anaranjadas, las atrapen con guantes, pinza o una bolsa y las lleven al Área de Vectores, ubicada cerca del Hospital General de Puerto Escondido para ser enviadas al Laboratorio Estatal de Salud Pública para su estudio, pues no todas las chinches portan el parásito.
