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Crisis en el Hospital de la Niñez, impide que realicen la intervención quirúrgica que Alan necesita para seguir viviendo

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

A diferencia de hace dos años que el Hospital de la Niñez Oaxaqueña Doctor Guillermo Zárate Mijangos cubrió todos los gastos de una cirugía para retirar parte de un tumor que oprimía el cerebro de Alan, su familia debe contratar los servicios de un neurocirujano o viajar a Ciudad de México para intentar una segunda intervención quirúrgica.


“El tumor volvió a crecer y cada día que pasa es uno más de riesgo”, expresa Edith García, quien junto con su esposo Hugo Martínez, que es ayudante de albañil, han hecho todo para mantener a su hijo de 10 años con vida.


En 2019, un pediatra particular los refirió al Hospital de la Niñez, en San Bartolo Coyotepec, donde un neurocirujano lo operó de emergencia de un tumor cerebral.


En esa ocasión sólo le pudieron retirar 80% del tumor y un centímetro quedó alojado en el cerebro. Edith recuerda que después de la operación su hijo quedó en estado vegetativo, requiriendo uso de oxígeno medicinal, conectarse a un ventilador mecánico para respirar y una sonda en el estómago para alimentarse.


Hace un mes Alan logró comer sin la sonda, en marzo dejó el ventilador mecánico y el oxígeno medicinal, y empezó a respirar por sí mismo.


Edith recuerda que el proceso de recuperación “estuvo muy difícil; de a coperacha compramos la maquinita para aspirar mucosas y saliva del tubo que estaba conectado al ventilador que conseguimos prestado con una asociación; mi esposo no dormía en la noche por estar al pendiente”, un esfuerzo que no servirá de nada si no consiguen un neurocirujano.


La necesidad de conseguir un especialista con el que no cuenta el Hospital de la Niñez es porque la quimioterapia no funciona con la tumoración que Alan tiene, el cáncer lo está invadiendo de nuevo y necesita otra cirugía con urgencia.


“En el Hospital de la Niñez a mi me dijeron que tendría que buscar uno particular y pagarlo de nuestra bolsa, pero no tenemos dinero, ni con quién; en el DIF Estatal me dicen que no me pueden ayudar”, expresa con desesperación.


Sin los medios propios y con el derecho a la salud negado para su hijo, Edith optó por contar su historia en espera de que algún neurocirujano acepte donar sus servicios o cobrar menos de lo establecido por la cirugía o que la ciudadanía se sume para permitir que Alan tenga nuevas esperanzas de vida, por lo que puso a disposición el teléfono 951 221 1601.

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