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COVID-19 pulveriza ahorros de familias; alrededor de 50 mil pesos para mantener con vida a paciente

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Los 50 mil pesos que mesuradamente Rosario calcula que su familia debió destinar para que su esposo Ángel sobreviviera a la COVID-19 forman parte de los gastos intangibles que no aparecen en ninguna estadística oficial y evidencian a un sistema de salud pública que no se da abasto ante la pandemia.


Tan sólo conseguir un tanque de oxígeno portátil de 680 litros significa pagar 4 mil 522 pesos si aún se encuentra disponible, pero en la mayoría de establecimientos está agotado desde la semana pasada.


“Quizá nos llegue este miércoles o el jueves, pero le recomiendo llamar todos los días para preguntar, porque todo mundo los está buscando”, responde la dependienta de un negocio que comercializa tanques con oxígeno para uso médico.


Comprar un tanque con 680 litros de oxígeno representa pagar 6 mil 850 pesos, pero cuando se indica que es para un paciente COVID-19 que requiere de uno a tres litros de oxígeno por minuto para mejorar su oxigenación, el responsable de otro establecimiento aclaró que “esos no sirven para nada y apenas alcanzan para dos o seis horas.


“Si está empezando con los síntomas atiéndalo ya, pero si ya lleva dos o tres días no le va a alcanzar, primeramente Dios que tenga defensas”, dice antes de sugerir la renta de un tanque de mayor tamaño que implica un depósito de 5 mil pesos, una primera carga de mil 250 pesos que incluyen vaso y puntas nasales, mientras que las cargas subsecuentes se cobran en 95 pesos.


A ese establecimiento acudió Rosario porque su esposo disminuyó la oxigenación en la sangre a 70 milímetros de mercurio (mm Hg), un indicador de alarma que los hizo quedarse en casa porque el miedo a que en un hospital fuera intubado y no pudiera recuperarse fue mayor.


Tras la recuperación, hablar de su experiencia es un tema que Rosario define como fuerte, “porque por lo general quien cuida se enferma” y para ella fue inevitable, se encargaba de arrastrar el tanque de oxígeno hasta la cama de su esposo que no tenía fuerzas para hacerlo.


Volver a ahorrar 


A diferencia de su esposo que enfrentó una neumonía, Rosario sólo experimentó molestias en la espalda que el médico tratante atribuía al cansancio y al estrés de desinfectar constantemente la casa porque sólo cuentan con un baño, cuidar la medicación y alimentación para que su esposo se recuperara.


Entre la prueba de laboratorio, oxímetro de pulso, estudios de Rayos X, medicamentos, oxígeno, honorarios médicos, calefacción y otros gastos que no tuvo tiempo de registrar, Rosario estima que gastó más de 50 mil pesos que consumieron el ahorro familiar.


“No hemos hecho cuentas peso por peso porque mi esposo se pone muy ansioso. Por fortuna teníamos dinero guardado para comprar un terreno, pero se gastaron 50 mil pesos porque la consulta a domicilio está en mil pesos”, reflexiona.


Es ella quien lo anima, le hace ver que una vez recuperado volverá a trabajar y como familia volver a ahorrar.


Rosario acepta hablar de su caso, más que para quejarse de los gastos, para advertir que si una persona sospecha que tiene COVID-19 debe buscar atención médica especializada de inmediato.

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