Ni Lucía, ni su amiga María Antonia, estaban dispuestas a dormir la noche martes en la Avenida Universidad, afuera del Gimnasio de la UABJO, prefirieron pagar 400 pesos para que alguien lo hiciera por ellas y demorar sólo dos horas para recibir su primera dosis de la vacuna que previene complicaciones de la COVID-19.
"Entiendo que hay personas a quienes no nos gusta o no podemos hacer fila por tantas horas, por eso buscamos quién nos hiciera el favor a cambio de 400 pesos", admite María Antonia, consciente de que apartarle el lugar a una persona adulta mayor por alguien ajeno a su familia "se volvió una mafia" que no existiría si una logística evita filas con hasta 24 horas de anticipación.
Es Lucía, quién recibió el ofrecimiento de pagar 850 pesos por un lugar en la fila en el exterior de la Facultad de Medicina y Cirugía de la UABJO, pero prefirió rechazarlo y buscar a alguien de confianza que por menos apartara su lugar, a falta de un hijo, una hija o cualquier otro familiar que lo hiciera desinteresadamente.
Desde el 9 de marzo que inició la vacunación para adultos mayores del municipio de Oaxaca de Juárez, en los 11 puntos de vacunación se formaron filas anticipadas por el temor de que las casi 30 mil vacunas no fueran suficientes, como terminó por ocurrir.
En el primero de tres días de vacunación en al menos dos puntos se acabaron las dosis disponibles y al cierre del proceso, las autoridades no indicaron cuántas personas de este y municipios conurbados hicieron inútilmente fila y no alcanzaron vacuna.
Dos semanas después se anunció que este miércoles y jueves serían las nuevas fechas para aplicar alrededor de 6 mil 800 vacunas en tres puntos: el Gimnasio Universitario, la Facultad de Arquitectura y la de Medicina y Cirugía.
Hace 12 días que empezó la vacunación, Pedro Francisco Aquino Coto pasó en su taxi y sólo de ver la fila “enorme” se le esfumaron las ganas, en lo que menos pensó fue en pagar para que alguien le apartara su lugar o el de su esposa Alejandrina.
“Desde que salió la vacuna contra la COVID dije que me la iba a poner, pero la primera vez que vine vi una fila tan larga que creí que no iba a alcanzar”, además que hubo mucho desorden.
“El orden depende de nosotros”, expresó sin importar el cansancio que a él y a su esposa les significó dormir afuera del Gimnasio Universitario para recibir la primera de sus dos dosis de la farmacéutica Pfizer.
Proporcionar comprobantes de domicilio a cambio de 250 pesos o pagar para que aparten un lugar son parte de las anomalías que Servidores de la Nación, que participan como las brigadas correcaminos para la aplicación de la vacuna, han detectado, pero “si una gente acepta pagar, qué podemos hacer”, se preguntaron.

