Víctor se quitó la vergüenza e hizo caso al consejo de su esposa Ángeles: difundir una foto suya para que las personas en las plataformas digitales conocieran la necesidad que tenía de emplearse y costear el tratamiento oncológico de su hijo Juan Manuel.
El anuncio que distribuyó la Fundación Nicuatole este fin de semana logró su cometido. Ayer por la mañana Víctor comenzó a trabajar en un taller de vidrio y aluminio en la Calzada Madero de esta ciudad.
Emocionado porque después de mes y medio de radicar temporalmente en Oaxaca consiguió un empleo, Víctor aún recibe llamadas con ofertas de trabajo: “me han ofrecido ser repartidor, mototaxista o hasta sembrar hortalizas en un huerto en San Agustín Yatareni, pero yo soy vidriero”.
Sin saber aún cuánto le pagarán al final de su primera semana laborar, el hombre de 43 años recuerda que a los 27 se fue a radicar a Tijuana porque en Oaxaca la falta de opciones laborales es una constante.
Después de unos años se casó con Ángeles, pero retornó el año pasado a Oaxaca porque al hijo mayor, Juan Manuel, le diagnosticaron cáncer, quien a sus casi 14 años es paciente oncológico del Hospital de la Niñez Oaxaqueña Doctor Guillermo Zárate Mijangos, en San Bartolo Coyotepec.
Varado
Antes de que finalizara mayo, Víctor logró viajar de Tijuana a Oaxaca y estaba decidido a llevarse a su familia de vuelta, porque es allá donde tiene su trabajo en casa y en un taller de aluminio y vidrio, pero la contingencia hace que no haya vuelos hasta septiembre.
“El jueves íbamos a volar por la mañana y tras una escala en la Ciudad de México estaríamos en Tijuana por la noche, pero nos quedamos varados. No hay salidas”, una situación que no puede cambiar por ahora.
Aunque viven en la casa de los abuelos de sus hijos, ir al menos dos días al Hospital de la Niñez implica gastos y riesgos, “sobre todo porque no tenemos vehículo propio”, deben tomar un mototaxi en la agencia de San Martín Mexicápan y transbordar a un taxi colectivo en la Central de Abasto.
Cada que lo llevan a su quimioterapia ambulatoria o a consulta, Juan Manuel debe portar su cubreboca, careta y guantes, no se pueden permitir que a su sistema inmunológico lo ataque el SARS-Cov-2.
“Tiene las defensas bajas por la quimioterapia, de repente hay desabasto de la vincristina que requiere, pero la consiguen, es muy raro cuando la tenemos que comprar, pero de todas maneras debemos tener listos los dos mil o dos mil 500 pesos”, por lo que lograr tener un empleo le posibilita costear los gastos. Los ahorros que trajo de Tijuana se acabaron.
