Pasar al contenido principal
x

Buscando hongos

Foto(s): Cortesía
Redacción

El Tintec es un terreno entre las montañas, de unas 15 hectáreas, formado  por laderas, algunos pequeños planos, y como límite un pequeño río, todo colmado de pinos, encinos, tiñires, madroños, magueyes y un sin número de especies de menor altura, yerbas diferentes, flores silvestres muy variadas y en temporada de lluvias, hongos montaraces.


Un domingo fuimos en busca de su hábitat natural. Entramos al bosque por una brecha en condiciones intransitables para algún auto; a los pocos metros, salimos del camino para adentramos de lleno a la fronda de los árboles; casi de inmediato, el coronel Oliva gritó:


 — ¡Vengan, vengan! ¡Miren esto!


Todos fuimos presurosos. Asomándose entre la hojarasca de encino, se veían unos capuchones rojos, con motas blancas, tallos gruesos, blancos, aterciopelados.


-Cuidado- les dije, eran de una especie venenosa, así lo vi en el internet, pero muy bonitos. Foto.


A unos pocos metros, Juan se inclinó al pie de un enorme maguey; con mucho cuidado, empezó a retirar una parte de la gruesa capa de resina de pino, cubría unos grandes y carnosos pétalos, arrinconados como si tuvieran miedo; hongos orquídeas blancas les pusimos, por su parecido. Fotos.


Los  volvimos a cubrir con delicadeza, porque son extremadamente frágiles.


-Miren esto— gritó Arturo, el joven artista y el más entusiasta.


-Es un hongo dorado ¿y estos?- decía, señalando otros más pequeños de perfecta estructura de coral marino.


-También son venenosos -dije. -No los toquen-. Más fotos


Seguimos adelante, pegados  a la pared de unas rocas cubiertas de musgo tierno y unas casi microscópicas florecillas en forma de estrellas; una colonia de pequeñísimos hongos color café se sostenía como cabras en una ladera. Una verdadera delicia mirar esas miniaturas perfectas. ¡Claro! fotos.


- Los enbeyupes- les señalé yo-; todos rieron.


-Solo piensas en comer- me contestaron en coro. Esos hongos son comestibles y deliciosos, pero solo había tres y aún eran muy pequeños. Así que mi antojo quedó frustrado. Desde luego, foto.


La esposa del coronel Oliva se adentró por una cerrada maraña de rama, los demás nos sentamos en el mullida manto de hojas secas de pino,  que cubre casi todo el bosque. Respirábamos profundamente con deleite, la vista hacia arriba, mirando los gritones de azul que se asomaban entre las ramas de los pinos. El coronel Oliva se levantó, para ir en busca de su esposa.


-Puede encontrar una culebra o algún bicho y se asustará- dijo.


Casi al instante se escuchó un grito. Todos nos pusimos de pie algo alarmados y fuimos tras él.


-Miren, miren-  gritaba eufórica su esposa, dando pequeños saltos.


Junto a ella encontramos los famosos “derrumbes”, los hongos alucinógenos. Todos nos quedamos pensativos por un rato. Una experiencia con ellos, es siempre una tentación. Sabemos que son inofensivos al tacto, pero aún así preferimos como a los demás, no tocarlos.


Después de las fotos, volvimos para el regreso subiendo por otra área del bosque. Esta experiencia es única. Todo aquel que guste de la montaña, no debe dejar de conocer el extraño y fascinante mundo de los hongos.


“Una colonia de pequeñísimos hongos color café se sostenía como cabras en una ladera”.


Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.