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Asfixiante espera por oxígeno medicinal en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

La idea de que moriría, Rolando la comenzó a experimentar la madrugada del sábado, mientras dormía. Unas horas antes confirmó que era positivo a COVID-19, pero durmió con la añoranza de que el medicamento hiciera efecto en su cuerpo.


La tranquilidad con que respondía el domingo hizo creer a su familia que estaba bien, hasta que todos entendieron la gravedad: su oxigenación en su sangre bajó a 80, cuando en condiciones normales es mayor a 90 por ciento.


Esa toma de conciencia de que la COVID-19 había metido a Rolando en un estado más delicado, hizo que su familia viviera la agonía de sentir que moriría si no encontraban un tanque con oxígeno medicinal en renta.


A todas las empresas y personas que llamaron para preguntar sobre la renta de un tanque de oxígeno medicinal la respuesta es la misma: por el incremento de contagios y la saturación de hospitales no hay disponibles.


“Si quiere le pongo en lista de espera”, “Hasta el martes se me desocuparía uno y con el depósito serían siete mil pesos”, “Acabo de entregar el último que tenía disponible”, “Están agotados, no tengo más para renta”, fueron de las respuestas recibidas.



La otra opción era conseguir un concentrador o generador de oxígeno, pero por ser de fabricación alemana, aunque su familia pudiera reunir los once mil pesos para comprarlo, en Oaxaca se pueden conseguir a media semana. 


“Mucha gente se está confiando y ya está repuntando el brote, pero es peor de cómo empezó”, asegura una de las personas a las que llamó la familia, a la que le sugirieron un tanque con capacidad de 9 mil litros, de los más difíciles de conseguir en estos momentos.



Sólo por recomendación de un paciente recién recuperado de COVID-19, la familia de Rolando logró rentar un tanque por 5 mil 775, pero con mil 700 litros de oxígeno, apenas para 14 horas si utilizaban dos litros por minutos o menos tiempo si la dosis recomendada aumentaba.


Si su familia no hubiera firmado el contrato y vuelto a su casa con el tanque de oxígeno medicinal, Rolando hubiera muerto por falta de aire.


En cuanto le colocaron las puntas nasales la saturación de oxígeno en la sangre mejoró momentáneamente, pero mientras no venza a la COVID-19 y pueda respirar sin ayuda, él ni su familia podrán superar el miedo de que el oxígeno se acabe. 

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